Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de febrero de 2017

Reflexión: Murray, la ventana de las catacumbas sociales

Dicen que la revolución tecnológica que una parte de la humanidad está alentando, es la ladera de una cima experimental que hasta el momento resultaba inimaginable para el hombre, pero creo que es hora de desconectar todas esas finas lineas chispeantes que nos engarzan con el frenético lloviznar de conexiones tecnológicas para mirar hacia los pequeños bastiones que quedan en el mundo libres de redes sociales y observar si sus vidas no son infinitamente mejores que las nuestras; día tras día cometemos el gran error de pensar que el concepto de vida plena solo reside en el poder económico y en la capacidad tecnológica, siento deciros amigos que posiblemente estemos ante el mayor traspiés que el ser humano ha dado en toda su historia.
El mundo ha terminado convertido en un gran espectáculo bajo la carpa del pintoresco circo, entre leones, payasos y trapecistas nuestros valores hacen malabares para no caer bajo el estrepitoso aplauso de aquellos que se empeñan en extirparnos hasta el último resquicio de humanidad que se haya podido atesorar, un circo en el que los colores nos ciegan sin dejarnos ver los llantos y las penurias que se esconden detrás; una vida circense acompañada de música diseñada para acompasar nuestras decisiones disfrazando las noches de días y los días de noches, un circo ambulante que nos obliga como buhoneros a recorrer los polvorientos caminos mientras los políticos como viejos templarios nos inducen a creer que nuestras encrucijadas están plagadas de peligros para que nosotros sacudamos nuestro casi vacío saquito de tela y paguemos a esas fieras tributos para gozar de su falsa protección. En definitiva una carpa que nos vende un mundo irreal donde lo normal es estar deprimido y lo extraño es ser feliz; damas y caballeros bienvenidos al gran circo del siglo XXI.


Cuántos de los que estáis leyendo esto habéis estado o estáis sumidos en una depresión. Quizás si todos contestáramos a esa pregunta sinceramente, los resultados nos alarmarían de tal manera que recapacitaríamos sobre cada uno de los pasos que arrastramos a lo largo de la jornada. Alguien me dijo un día que todo problema tiene una raíz y hasta ese punto tenemos que llegar para poder sacar la goma de borrar y desvanecer las pinceladas opacas que enturbian el buen sentido de la palabra humano; es tremendamente fácil meterse en la cama, o dejar que las horas no cuenten, tan solo sumen, pero estas acciones que nos lapidan tan solo dependen de nosotros mismos y de la colosal capacidad de la que estamos dotados para salir de atolladeros profundos, muy profundos. 
Vamos a partir de la base primordial de que toda acción tiene una consecuencia y quizás hay que empezar por ahí, cualquier cosa que hagamos en vida nos consume la misma; por la inercia de salir indemne físicamente de muchos choques casi mortales de los que se tienen moralmente, pensamos que lo que hacemos no tendrá un pago pero ¡ay amigo! Caronte siempre está esperando para abrir a cámara lenta su huesuda mano y pedirnos el precio justo por nuestras acciones, da igual el lugar en el que te escondas o que pienses que un cuarto de siglo después es mucho tiempo como para que se acuerde de cobrar la deuda, el pasado siempre pasa factura en el futuro y en algún momento de la vida ese futuro se torna presente, arañando tus días y dejando que tropieces una y otra vez con el fantasma de las navidades pasadas. Esto que acabo de decir incluye por supuesto las fechorías en internet, ese gigante que parece que nos permite hacer toda clase de labores inadmisibles en un entorno normal, que estés mal o presentes problemas psicológicos enmudecidos por aquellos que no te quieren bien no quiere decir que poseas carta blanca para librar una batalla que lejos de ser en nombre del altísimo, emprendes como brazo armado del propio desprecio que te tienes a ti mismo; a este punto quería yo llegar, al mal uso diario y peligrosamente cotidiano de las redes sociales.
Tal y como estaba diciendo antes, las malas acciones se convierten en nefastas consecuencias, el mismo problema supone un delito físico que uno en la red y esto parece ser que no todo el mundo lo comprende; esta lista la podemos engrosar de tal manera que terminaría por estallar, encontramos todo tipo de auténticos profesionales del circo, desde los payasos que intentan hacer mofa de desgracias, asesinatos, y demás dolencias del alma, hasta los lanzadores de cuchillos que mienten en cada arma que te arrojan con el único fin de poner una coraza de arrogancia y prepotencia falsa a su verdadera piel, la cual suele ser un tejido quejumbroso de inestabilidad mental y carencias emocionales cosidas con pequeñas puntadas de exclusión social o familiar. A la gente que insulta tras un perfil en las redes sociales podemos sumar los desalmados que juegan un papel atroz en la evolución espiritual del ser humano y con ello sacamos a la palestra unos personajes dantescos y cada vez más comunes, seres que disfrutan compartiendo contenido sádico y bochornoso en sus redes sociales pretendiendo que todo el mundo sea partícipe de su amargura; al más puro estilo del cine gore, así es como estas personas se regocijan en su estado mental con múltiples psicopatías que vierten con un goteo incesante en las personas que por el contrario son fuentes de luz natural.

Se ha llegado a un punto en el que la violencia reina en internet, da igual por dónde se aborde el tema, y esto sí que supone un verdadero problema ya que cada vez son más los menores de diez años que tienen un acceso pleno y sin restricciones a las redes. El contenido que circula en las cuentas de los más y menos adultos se cierne en un alto porcentaje sobre el amplio y a la vez horrendo mundo de la hipersexualización, en el que las niñas han dejado de ser niñas, con cinco años saben más de moda y maquillaje que las mujeres; las ves con sus canales de belleza impartiendo clases como si el tramo de la niñez hubiese sido volado con dinamita, y esto parece hacer gracia a los padres que les proporcionan todo lo necesario para que continúen con actividades que ejercen claramente de tapia entre la etapa infantil y la inocencia. Aunque en este ámbito también tienen culpa irremediablemente empresas que han cambiado en sus percheros los graciosos y tiernos vestidos de manguitas de farol por las minifaldas de cuero y un largo prólogo de prendas que solo preceden a los capítulos de la infancia robada; la madre de la niña que vemos en la fotografía gastó 47.000$ en tratamientos de belleza para exhibir a su hija de seis años en un concurso de televisión, algo que indudablemente se ve potenciado por el nefasto uso de las redes sociales, ahora compartir fotografías de señoras que viven se sus madejas amorosas y de sus cuerpos es lo fascinante pero divulgar material informativo a nivel histórico es lo poco común y resulta hasta raro, ¿qué esperamos de un ambiente en el que ser un acosador recibe el nombre de hater y se ha convertido en casi un trabajo?.

Me encanta esta fotografía, el gran Bill Murray en su película "Atrapado en el tiempo"

"Durante unas horas, en todo el año, nos comportamos como la persona que siempre hemos querido ser", con esta frase Frank Cross nutre el emotivo discurso sobre la base perdida de la sociedad que pone el broche final a la película "Los fantasmas atacan al jefe"; lo que no comprendo es la razón que nos llevan a endurecer nuestro día a día de tal manera que acabamos siendo personas sin brillo en la mirada, tristes y mayoritariamente infelices. Bill Murray está siendo tachado de loco, dicen que ha perdido la razón, cuando yo busqué noticias sobre él después de escuchar esas afirmaciones me quedé helada al ver que se llamaba loco a un hombre que dedica su vida a hacer feliz a la gente con la que se cruza. Murray puede sorprenderte de maneras impensables para la sociedad fría y sin amor en la que vivimos, se le ha visto presentarse en el fondo de las fotos de algunas bodas, unirse a músicos callejeros, robar con su sonrisa pícara una patata frita a alguien y sonreír sin más dejando atónito al caminante, encontrarse a un taxista con un saxofón en su maletero y Bill acabar conduciendo y el taxista dando un concierto en el asiento trasero, unirse a una fiesta de estudiantes en un piso anónimo, colar por debajo de tu puerta una selfie en tu propio portal, felicitar la navidad al azar con fotografías navideñas firmadas de su puño y letra; abrir el buzón en plenas navidades, quizás una persona que vive en soledad y encontrarse con una felicitación de Bill Murray jeje. Cuentan las malas lenguas que Murray quedó marcado al borde de la locura por su otro yo: Frank Cross, pero esta frase me resulta hasta un insulto para el gran Bill Murray, si todos cogiéramos a este hombre de ejemplo el mundo rozaría la perfección y posiblemente se restablecerían muchos lazos humanos que hemos cortado nosotros mismos. Este señor ha compartido muchas veces los diez principios básicos de su filosofía de vida: 
1- «Los objetos son oportunidades». 
2- «La sorpresa es oro. Lo fortuito es una langosta».
3- «Invítate tú a la fiesta».
4- «Asegúrate de que todos los demás estén invitados a la fiesta».
5- «La música une a la gente».
6- «Sé generoso con el mundo».
7- «Insiste, insiste, insiste».
8- «Conoce tus placeres y sus parámetros».
9- «Tu espíritu seguirá a tu cuerpo».
10- «Mientras la Tierra siga dando vueltas, haz algo útil».

¿Cuánto cuesta escribir en una nota "eres increíblemente único" y dejar ese papel dentro de un libro de autoayuda en la librería? sabes que la persona que lo compre seguramente esté mal y necesite ese libro, al ver tu nota quizás le alegres el día, la semana o hasta lo empujes a dar el paso que rompa sus cadenas de tristeza. ¿Y si tocas un portal al azar y metes en un buzón cualquiera una carta de buenos días? creo que tenemos más cerca de lo que pensamos la posibilidad de hacer feliz a la gente y somos tan egoístas que llamamos loco a uno que lo logra ¿enserio hemos llegado a esto?. Os propongo algo, vigilemos más el contenido que publicamos en las redes sociales, y hagamos algo tan solo una vez a la semana que pueda hacer feliz a alguien anónimo, nunca podrás imaginar lo que puede alegrar el día a una persona una simple sonrisa aliñada con ese buenos días que omitimos muchas veces; cambiemos un poco el mundo para que algún día la luz acabe con la tristeza que sin saberlo propiciamos con cada mala contestación en la red, con cada foto sádica, con cada vídeo violento, tenemos la fortuna de ser únicos e irrepetibles seres humanos, recordemos eso cada día.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Reflexión: Lobo negro

Cada día cuando repaso las noticias o simplemente leo los comentarios que inundan las redes sociales, me doy cuenta de que hay un concepto dañino y equivoco que se expande como una plaga, anestesiando los sentidos y haciendo mella entre la humanidad como una toxina, contaminando lo poco que nos queda de pureza; observo detenidamente los rostros de las personas cuando me saludan por la calle, al cruzar un par de palabras notas un ánimo silencioso, de ese que pasa desapercibido y nos convierte en simple autómatas, creaciones perfectas que sin embargo fueron dejando atrás sus sueños para ponerse a la cola de una sociedad abrupta, sin rigor alguno, aleccionados para seguir un guión marcado del que no puedes salir sin ser juzgado; lo que leo, aquello que observo en definitiva es la autocompasión, un peligroso enemigo que se forma como un ejército de chacales en las lomas del desasosiego humano, esperando pacientemente a que tengas un día malo para convertirlo en la peor de tus pesadillas. El bien más preciado que posee una persona cuando nace es el del tiempo, tener toda una vida por delante, un lienzo en blanco, un cuaderno en el que puedes escribir, dibujar o destrozar las hojas, tus decisiones marcarán cada capítulo como si de lacre se tratase; qué extraña conjura formarán la desidia junto a la autocompasión para que el hombre termine queriendo que pase el tiempo sin hacer más que abstraerse en sus pensamientos, nos fijamos en lo que podemos comprar, en lo que nos hace perecer ante un consumismo desmesurado, pero no nos deleitamos con aquello que supera el valor de los mismísimos diamantes, el tiempo. Hoy estas aquí, leyendo las palabras que escribo, sentado con un café en la mano, o tal vez de pie mientras esperas el bus, pero ¿y si no existe un mañana? nadie sabe lo que nos depara el destino desde su privilegiada posición que le permite medir y otear el futuro un paso o dos por delante de nosotros, quizás hoy puedas levantarte, pero cabe la posibilidad que mañana ya no haya oportunidad de avanzar, por que jamás sabemos dónde acaba nuestro tablero.

Hace unos días estaba paseando por mi barrio, nací y crecí aquí, y al final sin darme cuenta mis pasos me llevaron hasta unas galerías de alimentación donde de pequeña iba con mi madre a comprar; recuerdo como si fuera hoy subir los escalones y correr hasta la juguetería mientras escuchaba a mi madre decirme que no corriera, que podía caerme, ese era todo el peligro o la preocupación que tenía por aquel entonces, no correr de camino a la juguetería para no hacerme daño; al llegar ponía mis manos sobre el cristal y sentía la intensa emoción que solo me producían los muñecos de "mi pequeño pony" era tan feliz cuando los veía, entonces mamá conversaba con el tendero y me daba a elegir uno de aquellos caballitos, con aquel gesto tan cariñoso yo ya era completa y absolutamente feliz.
En mi visita al mercado 25 años después de aquel momento, me he visto con las manos metidas en los bolsillos, frente a la persiana bajada de la juguetería en la que figura un cartel de "se vende", al acercarme he podido ver a través del polvo persistente y opaco de sus cristales algunos juguetes dentro, no sé desde cuando lleva cerrada, pero lo cierto es que me arrepiento de las horas que he perdido en lamentarme de errores o heridas sin haberlas aprovechado en ir hasta allí a comprar cualquier detalle, la pena que sentía al ver mi infancia dormida tras un puesto cerrado se acentuó más si cabe cuando al quitar con la mano el velo empolvado de uno de los ventanales mi reflejo apareció como si fuese el fantasma de las navidades futuras. No había ninguna niña en aquella imagen, tampoco rastro de mi infancia, ya no llevaba mi pony en la mano, entonces me di cuenta de que yo también tenía esa expresión que tantas veces había observado en las personas cuando me saludaban, la mirada sin brillo, opaca, sosegada, benévola pero herida. Dicen que solo hay que mirarse al espejo para saber qué ves y qué es lo que quieres ver, y cómo vas a lograrlo, pero honestamente pienso que la mejor síntesis que se puede sacar al mirarse al espejo es saber lo que ya no ves.
Estuve caminando por aquellos estrechos pasillos casi una hora, mi mirada se detenía en los lugares que mi mente recorría sedienta de recuerdos, era por la tarde y muchos puestos estaban cerrados pero otros yacían tras aquellos aterradores carteles de se vende o se alquila, todas las alma de los comercios en los que un día jugamos otros niños del barrio y yo ahora se veían reducidas a un cartel de color fluorescente con unas tétricas y lapidarias letras negras, el precio de la evolución. No había constancia de hechos luctuosos en aquel lugar, pero sin embargo a mi me parecía el escenario de un tiempo pretérito con una pátina de misterio muy deteriorada; cuando las personas permiten que algunos enclaves formen parte de una manera constante de sus vidas les acaban otorgando algo muy valioso, el alma, y creo que este es un claro ejemplo de ello, parecía que pudiese ver a los niños con ropas que no son de estos años corriendo por los pasillos, riendo, jugando, ausentes del ayer, libres del mañana, con un espíritu radiante, sin más horizonte que el de darle la mano a su madre y volver a casa.

A veces buscamos cómo avanzar por que sentimos la necesidad que nos impone esta era, pensamos que los tiempos inquisitivos cesaron en su empeño de doblegar al mundo hace siglos, pero si analizamos desde el lugar del narrador nuestra verdadera trama, nos encontramos con unas pautas marcadas y activas que todos sin excepción acatamos. No nos preguntamos cuándo dejamos de ser niños para pasar a ser personas robotizadas, como una recua adoctrinada, pienso que nos han vendido un falso cuento del que ahora es imposible escapar; los argumentos de la madurez no son validos, se han empeñado en hacernos creer que lo inmaduro es sentarse a ver una película de Walt Disney sin más preocupaciones, creer en el romanticismo, analizar las situaciones, tener fe en la bondad, poseer principios, pero lo que sí es maduro para la lacra social es salir los fines de semana hasta que el sol saluda a un nuevo día, beber sin mesura alguna, mentir, desengranar al ser humano de relaciones personales, y así una larga lista de acciones impropias de todo mortal. No me considero una persona con patrones dictaminados por ningún escalón de este endeble castillo de naipes apocalíptico en el que vivimos, pero por ello soporto comentarios de aquellos que me someten a la hoguera inquisitiva como si fuese un hereje acusado sin opción a rasgar su propio sambenito. Da igual que una turba impersonal te diga que estás majareta, como dicen en Alicia en el país de las maravillas "te contaré un secreto, las mejores personas, lo están". 


Hace unos días escribí en mi cuenta de Instagram una historia de las que los indios Cherokee contaban alrededor del fuego, me voy a permitir volver a citarla en este texto para hacer un breve apunte respecto a la luz que hemos perdido.
<< Un joven Cherokee acude a su abuelo lleno de ira y enfado por que habían sido injustos con él, el anciano sentado a la orilla del arroyo, lo observa, respira hondo y le dice "Deja que te cuente una historia. A veces yo también he sentido un gran odio por los que obran hiriendo sin ningún pesar por lo que hacen, pero has de saber que el odio te desgasta, y no le hace daño a tu enemigo; es como si tomaras tú el veneno deseando que tu enemigo muera. He luchado contra estos sentimientos muchas veces, es como si tuviera dos lobos dentro de mi. Dentro de cada uno de nosotros hay una pelea, muda pero latente entre esos dos lobos y es la misma que estás sintiendo dentro de ti ahora. Uno es blanco y el otro es negro. Uno está lleno de rabia y lucha contra todos incesantemente, es la ira, la envidia, la tristeza, la avaricia, la arrogancia, la autocompasión, el resentimiento, el sentimiento de inferioridad, la mentira, el falso orgullo, la superioridad y el ego. Por el contrario el otro lobo es bueno y no hace ningún daño a nadie, vive en armonía con todo lo que le rodea y no se ofende cuando no hubo intención de ofensa, es la alegría, la paz, el amor, la esperanza, la serenidad, la humildad, la bondad, la benevolencia, la empatía, la generosidad, la verdad, la compasión, es difícil vivir con estos dos lobos dentro de mí, pues los dos tratan de dominar mi espíritu". Tras escucharlo en silencio, el joven observa intensamente la mirada del sabio guerrero y le pregunta: "¿Qué lobo ganará?", a lo que el anciano con una paz encomiable, esboza una sonrisa y responde "Aquel al que alimentes, si escoges alimentar únicamente al lobo blanco, el negro se esconderá detrás de cada rincón esperando a que te distraigas o estés débil y saltará para conseguir la atención que ansía, permanecerá siempre enfadado y en una eterna lucha contra el lobo blanco. El lobo negro también tiene cualidades, la tenacidad, el coraje, la valentía, el pensamiento estratégico, hay que encontrar el equilibrio del alma y saber escoger en cada momento para que ambos lobos convivan en paz, todo depende de las decisiones de cada instante." >>.

¿Cuántas veces has sentido a los dos lobos? ¿Desde cuando están ahí? posiblemente no tengamos ni la certeza de su origen, no sabemos cómo han llegado hasta nuestro pecho pero lo cierto es que tanto tú, querido lector, como yo, sabemos que los has sentido; la lucha incansable entre el bien y el mal, el doliente pasado del lobo negro sediento de venganza, dolorido, recelado, autocompasivo, frente al honor, la honradez junto a la increíble y laboriosa valentía del ejemplar hijo del hielo, blanco, puro, intacto, si piensas en él casi puedes verlo en lo alto de una roca, observándote con benevolencia pero firme, envuelto en un manto silencioso de nieve impoluta que se posa delicadamente sobre su bello pelaje, ¿a cuál de los dos te habrías acercado de niño?. A veces solo necesitamos esgrimir las constantes vitales de nuestra existencia, empuñar la vida no es fácil (nadie dijo que lo fuera) pero tampoco es difícil, nosotros nos dejamos llevar hasta hacerlo todo un cordón lleno de nudos imposibles de quitar; me incluyo en todo lo que acabo de decir, desde el momento en el que vi mi reflejo en ese cristal supe que yo también me había convertido en marioneta bajo una carpa que aplaude cuando bailas a su son y te fustiga cuando crees caer, en el fondo nadie cae, solo tropezamos pero tenemos el coraje y el arrojo que aun conservamos en herencia de nuestros antepasados para levantarnos una y mil veces, la pregunta es ¿hasta cuando? debemos despertar para poder seguir dejando en herencia las grandes posesiones de la especie humana, y no son el coche o el piso, ¿dónde hemos llegado para pensar que lo material es algo valioso?. Somos lo que seremos, pero descendemos de un largo "fuimos", nos encontramos en una encrucijada moral de estaciones desangeladas, obsoletas, y erigidas por la codicia de algún mortal que se cree rey, aquellos que piensan que pueden ajusticiar, juzgar, imperar y dinamitar; dónde acaba la infancia y empieza la etapa adolescente, dónde acaba ésta y empieza la adulta, esas pautas son simplemente una basura. Cuándo vamos a entender que las responsabilidades no tienen por qué borrarnos sueños, ni hacernos "crecer" como si hasta ese momento no hubiésemos sido personas, lo éramos, solo que felices. Creo honestamente que lo único que debería contar en la vida es la lucha de ambos lobos, ser personas buenas, bondadosas, honorables, dejarnos acompañar por aquellos seres que nos proporcionen luz sin tener que pensar más allá y sin complicarlo todo de manera abismal, cuántas veces no existe un problema y lo creamos nosotros con miedos, inseguridades y cuando llegamos a ese mismo puente nos damos cuenta que no deberíamos haber tenido miedo puesto que se cruza sin dificultad alguna, el tiempo que perdemos en lamentarnos, en compadecernos de nosotros mismos, en discutir, en juzgar, en criticar, en pensar mentiras que nos desvinculen de las verdaderas responsabilidades del ser humano, ser buenas personas sin más, amar nuestro planeta, proteger la tierra que pisamos, respetar a nuestra familiar, no hacer daño y sobre todo tener por nosotros mismos un gran respeto ¿cuántos de nosotros nos respetamos? diría que nadie, todos somos crueles con nuestros fallos, no nos queremos tal y como y somos, siempre buscando más, queriendo la aprobación de una sociedad a la que en el fondo, les damos igual. Forja un concepto distinto de ti cada vez que pinte de nuevo el día, ser diferente no es ser raro, es ser especial, y a su vez ser especial te hace simplemente único.


miércoles, 24 de agosto de 2016

Cuaderno de viaje: Tierras toledanas

Una de las mayores características que etiqueta a la sociedad del siglo XXI es la diversidad a la hora de pensar, sentir y elegir; por ello en cada situación nos basamos en diferentes motivos o razones para decidir qué camino escoger, en periodos calificados por la mayoría como vacacionales no es complicado ver en los escaparates de las agencias de viajes a más de una familia mirando embelesados los carteles publicitarios, y los más adultos de la misma recorriendo el suelo con la mirada sin más fin que el de hacer un ligero cálculo mental con el que vislumbrar si el viaje de sus sueños está o no a su alcance. ¿Qué nos lleva a decantarnos por un destino u otro? cuando yo empecé a mirar viajes, todo el mundo daba por hecho que me iría a pasar una semana al extranjero y yo cada vez que alguien me enumeraba la típica lista de capitales europeas, acababa pensando lo mismo; no entendía (ni entiendo) el motivo para relacionar vacaciones con extranjero, dentro de nuestras fronteras hay verdaderos paraísos, por lo que no veo la imperiosa necesidad de tener que coger un vuelo para disfrutar de unos días de paz. Después de hacer una lista con los lugares que más me gustaría ver por orden de preferencia, me di cuenta que Toledo era la ciudad más nutrida de mis sueños culturales, así que alquilé un precioso ático en mitad de su casco histórico, justamente delante del imponente Alcázar y compré un billete de tren, medio de transporte que me sigue fascinando y transportando a tiempos pretéritos y mágicos.

Atardecer en Toledo desde mi ventana

El viaje en general ha sido un paréntesis en mi vida que yo necesitaba, ahora que he vuelto a casa me atrevería a decir que la necesidad de alejarme de mi entorno cotidiano en soledad por unos días era más fuerte e importante de lo que yo pensaba en un primer momento. La experiencia ha sido realmente gratificante, quizás por la manera de vivir, sin despertador, solo con los rayos del sol, además una de las noches el cielo se puso negro como la boca de un lobo y acabó cayendo una tormenta épica, he de reconocer que estar sola en un ático y escuchar un trueno seguido de un latigazo de luz pues no es nada fácil, el edificio era muy antiguo (de los que tanto me gustan) y la terraza era su mayor atractivo, despertarse y poder sentarse frente al majestuoso Alcázar de Toledo con una taza de café en la mano y un libro de las Órdenes Militares sobre la pequeña mesa de madera no tiene precio. Por las tardes salía a pasear por las laberínticas calles constituidas de solemne piedra, en las que cuando caía la noche se reflejaban las anaranjadas luces de los pequeños faroles, momento que te transportaba sin darte cuenta a la España de Gustavo Adolfo Bécquer, esa patria melancólica, callada, serena y a ratos tétrica. Pero avanzabas un poco más y contemplabas como de la nada, en mitad de una calle, había un portón cerrado a cal y canto con una cadena por que la cerradura original dejó de cumplir su función muchos años atrás y es cuando desde Becquer pasas a la honorable Orden del Temple, la madera sin pulir, los rastros de forja en el portón, esbozar con la mano el contorno de las rejas del pequeño ventanal que lo preside y por momentos te parece estar en otro tiempo, algo que no hemos vivido, pero que la magia de las calles toledanas guardan y nos regalan a los afortunados que sabemos ver más allá de las carísimas tiendas de la calle Comercio (irremediablemente terminé por traerme a casa una gran figura templaria), o de los costosos bares, aquellos que lejos de lo puramente comercial sabemos apreciar los rayos y truenos que envolvieron esa noche al Alcázar de Toledo en un abismal manto de lágrimas. Perdí la cuenta de los lugares culturales que visité, todos los museos que pude, entre los más bonitos están el de la Santa Cruz y la España Mágica, pero el Monasterio de San Clemente con la exposición de las Órdenes Militares no se puede quedar atrás, a pesar de ser réplicas disfruté mucho de las recreaciones que habían preparado; pero yo quiero subrayar en este cuaderno de viaje tres lugares que me han impactado de manera muy especial por distintas razones aunque por una en común, su hechizo:

Posada de la Hermandad

En el año 1476 la Santa Hermandad fue instituida por Isabel la Católica en las Cortes de Madrigal, con este gesto se pretendía unificar al resto de hermandades y con ello crear una sede para proteger los caminos, perseguir a los malechores y hacer cumplir la ley; la Santa Hermandad se puede considerar antecesora de las actuales Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Su jurisdicción tuvo una honorable longevidad, se trataba del primer cuerpo policial tan organizado y estructurado de Europa, hasta que en el año 1834 fue disuelta para dar paso a la nueva institución policial. El edificio al que hoy hacemos referencia fue erigido para albergar la sede toledana de la Santa Hermandad, la gran portada típica de la ciudad con un estilo gótico-mudéjar exquisito, está adornada con el símbolo de la Hermandad, dos ballesteros que protegían y flanqueaban el escudo tallado en madera de los Reyes Católicos de España (ahora se puede ver expuesto en el piso superior de la posada). Sirvió de emplazamiento civil y de uso público, si subimos por las escaleras nos encontramos con un gran salón el cual fue una sala destinada a la celebración de juicios, está decorado con pinturas murales que nos recuerdan que la construcción perteneció a la Santa Hermandad, de nuevo dos ballesteros. También sirvió de cárcel hasta su disolución cuando el edificio fue vendido y transformado en posada. Con lo grande que es Toledo qué motivo podría tener para destacar este enclave como un lugar que se debe visitar, bien pues la respuesta para mi es complicada de explicar, ya que hay cosas que carecen de esos factores que las hacen explicables, pero lo intentaré. En los sótanos la Santa Hermandad tenía las mazmorras, compuestas de tres celdas abovedadas que dan a las entrañas de un patio de luces, para acceder a ellas tienes que descender por una estrecha escalera de piedra, en la que el paso de los años se aprecia con suma facilidad, las fotografías hacia la puerta de una de las celdas las hice desde el piso superior, no pensé que se pudiera bajar ahí, pero estaba equivocada y el muchacho que estaba en la recepción de este actual Centro Cultural me dijo que las mazmorras estaban abiertas al público. Creo que jamás olvidaré la sensación al correr el gran pestillo de la primera celda, al entrar en contacto con el frío metal sentí que el tiempo no había pasado, a pesar de estar a 40º en la ciudad, aquel lugar parecía un frasco hermético del pasado, conforme entraba en la celda todo se volvía más y más silencioso, hasta que al sentarme en el suelo del fondo de aquel emparedado de lamentos, todo fue sepultado por un ensordecedor silencio en el que no se escuchaba ni una mosca; de ese que a veces crees percibir hasta un pitido, el calor cesó, alargué la mano más allá de mi rodilla y con la yema de los dedos acaricié la tierra que se había desprendido de las pétreas paredes. El silencio, la calma, hacían un efecto contrario a lo que suelen transmitir, no había paz. Dicen que los sótanos fueron utilizados para torturas inquisitivas, tengo el convencimiento de que aquellas almas jamás se alejaron de allí.


Despacho del General José Moscardó Ituarte (1896-1956), Alcázar

Esta sobrecogedora estancia estuvo apunto de ser cerrada al público con la aplicación de la ley de Memoria Histórica que irrisoriamente solo afecta al conocido como bando nacional, ya si entramos en los miles de asesinados por los republicanos, eso ya no importa, y hay que escarbar mucho para obtener datos, como es el caso de la masacre que perpetraron en Belchite o la de Paracuellos. Esta ley es la principal culpable que tras el desmantelamiento del antiguo Museo del Asedio de Toledo, partes fundamentales de la historia como la enfermería en los sótanos del Alcázar en la cual se refugiaban los civiles que estaban dentro de la fortaleza durante los continuados bombardeos republicanos, o la cripta en la que se enterraron los caídos durante el asedio (también algunos supervivientes por deseo propio cuando les llegaba la hora final) hayan quedado vetadas al público. Sobra decir que considero esto un atropello hacia la libertad, ya que siendo parte de la historia de España debería permanecer abierto sin lugar a dudas para que se pueda aprender de verdad ese periodo de nuestro país. Me molesta mucho cuando se sigue dando más importancia a unos muertos que a otros, en una guerra realmente no hay bandos, solo víctimas y de manera muy remarcada si hablamos de civiles.

Las camas de la enfermería del Alcázar 

Volviendo al despacho del General, aunque iba con la idea fija de verlo, no pensé que fuera tan impresionante; los techos y las paredes conservan los destrozos de la metralla de la época, así como parte del mobiliario, también está en una urna de cristal el famoso teléfono mediante el cual Moscardó se despidió de su hijo Luis después de que los republicanos lo llamaran diciéndole que o se rendía o fusilarían al joven de 24 años, la conversación que llenó antaño los libros de historia fue así:

- Cándido Cabello (socialista y jefe de milicias de Toledo): Son Uds. responsables de los crímenes y de todo lo que está ocurriendo en Toledo, y le doy un plazo de diez minutos para que rinda el Alcázar, y de no hacerlo fusilaré a su hijo Luis que lo tengo aquí a mi lado.
- Coronel Moscardó: ¡Lo creo!
- Cándido Cabello: Y para que veas que es verdad, ahora se pone al aparato.
- Luis Moscardó Guzmán: ¡Papá!
- Coronel Moscardó: ¿Qué hay, hijo mío?
- Luis Moscardó Guzmán: Nada, que dicen que me van a fusilar si el Alcázar no se rinde, pero no te preocupes por mí.
- Coronel Moscardó: Si es cierto encomienda tu alma a Dios, da un viva a Cristo Rey y a España y serás un héroe que muere por ella. ¡Adiós, hijo mío, un beso muy fuerte!
- Luis Moscardó Guzmán: ¡Adiós, papá, un beso muy fuerte!
Cuando Cándido Cabello vuelve a coger el teléfono el Coronel Moscardó le dice:
- Puede ahorrarse el plazo que me ha dado y fusilar a mi hijo, el Alcázar no se rendirá jamás.

La pared está ataviada con imágenes de la Guerra Civil, pero se pueden destacar especialmente las dos obras de arte que nos muestran al General y a su hijo, dos preciosas pinturas que dejan volar nuestra imaginación. Sinceramente al igual que comentaba con la posada anterior, se trata de un enclave único, cuesta trabajo creer que cualquier persona que entre allí no salga con un escalofrío aunque no conozca la historia del lugar. Siempre he pensado que hay sitios que son capaces de quedarse celosamente con una parte de lo que se vive en ellos, es como si el eco de lo que un día pasó, del retumbar de las botas de Moscardó al caminar por aquellos 25 metros de habitáculo, jamás se hubiera desvanecido entre los años de paz. Nunca he entendido bien el asunto de las energías y no puedo hablar mucho de ello, tan solo puedo dar testigo de lo que yo he podido experimentar y si existe en Toledo un epicentro de magia para quedarse en silencio y escuchar los sonidos naturales que despiden los muebles, o ver cómo la gente ni levanta la cámara, simplemente se sitúan delante de la ventana y contemplan el exterior en silencio, si existe un lugar hechizado sin duda es el despacho del glorioso General, algo que he pensado a lo largo de toda mi vida es que la historia revive cada vez que alguien piensa en ella, y este es uno de esos casos; cuando te quedas a solas te entran ganas de preguntar con audaz inocencia ¿sigue ahí mi General?.


Iglesia de San Román, actual sede del Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda

Nos topamos con este paraíso arqueológico en uno de los lugares más elevados de Toledo, una de las colinas más hermosas, entre sus calles, perdida entre la espesura de las calzadas empedradas pero firme al amparo de la majestuosidad de su fachada. La planta basilical está compuesta por tres naves que a su vez presentan separaciones con maravillosos arcos de herradura califal, están descansando sobre pilares y columnas de origen visigodo y romano a los que se adosan columnas con capiteles. Se dice que su parroquia puede estar documentada desde el siglo XII, el arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada consagró la iglesia en el año 1221, cuentan que en ella se coronó rey a Alfonso VIII de Castilla el 26 de agosto de 1166. En el siglo XIII la iglesia tuvo algunas obras, como el nuevo ábside y los frescos (de los que destacaría el Juicio Final) que fueron tapados en el siglo XVI tras la remodelación del ábside de la mano de Alonso de Covarrubias, pero en el año 1940 fueron recuperados (en la medida de lo posible). Actualmente atesora una gran colección de restos arqueológicos de los siglos VI, VII y VIII, que muestran principalmente cómo fue la antigua capital del reino visigodo de Toledo, entre los que destacan cimacios, relieves, muestras epigráficas, pinturas, documentos, una amplia muestra orfebre, y ajuares. El suelo de la Iglesia es un macabro mosaico de tumbas, algo que nunca he hecho es perturbar el descanso de los muertos, no me gusta hablar en los cementerios (ni que decir reírme) y mucho menos tocar las sepulturas, para mi fue impactante cuando llevaba ya un par de horas dentro y al mirar al suelo me di cuenta que lo que estaba pisando eran tumbas, algunas de ellas con el nombre casi desgastado, otras perfectamente legible. Al final de la sala, después de pasar por delante de los frescos y atravesar un pequeño corredor, llegas a una puerta, aquella que conduce al torreón. Se trata de una robusta torre de estilo mudéjar toledano que tiene dos cuerpos superiores en doble campanario, algo completamente espectacular; para poder acceder a su cima tienes que subir una escalera interminable con escalones irregulares, la cual sirve prácticamente de palomar hoy por hoy, conforme vas avanzando se pueden escuchar las palomas sin parar, encuentras huevos a tu paso e incluso plumas, tuve la suerte de ir entre semana de vacaciones, así que estuve sola en muchos sitios y la torre fue uno de ellos. Al llegar arriba ves a vista de halcón todo Toledo, no os puedo describir lo que se siente al sentarte al lado de uno de esos arcos, cerca de la campana, y entre el sonido de las palomas, el del viento y el de tu respiración agitada por el gran tramo de escaleras, encontrarte a solas contigo mismo, sin nadie más. Podría decir sin lugar a dudas que fue uno de los sitios que más me hizo pensar, de esos en los que cierras los ojos y vislumbras todos los problemas con claridad y lo que es más importante, ves nítidamente la solución a ellos.


Dicen que existen dos tipos de viajes, aquellos que disfrutas sin más y los que cambian algo en ti; cuando en el camino de vuelta sacas tu libreta e intentas neciamente plasmar parte de tus sentimientos en un lecho de papel pero la tinta no logra trazar nada, las palabras se quedan en el tintero y solo puedes ponerle la tapa a tu bolígrafo, cerrar el cuaderno, y al levantar la mirada y ver tu reflejo en la ventanilla del tren dibujar una sonrisa, entonces es cuando un viaje te ha llegado a ese que late en tu pecho, sin importar el destino, el dinero, tan solo dándole importancia a las vivencias, por que no es el sitio, realmente es lo que tú consigues ver en él. Quizás Toledo y sus calles lograron cambiar algo en mi ¿el qué? eso da para otro artículo queridos lectores, la semana que viene nos vemos con otros temas y diferentes historias, pero en el mismo sitio y con la misma ilusión.

miércoles, 20 de julio de 2016

Reflexión: La normalización de lo inaceptable

"Sueño con volver a ver sus caritas, escuchar decir a Ruth por las noches «Papá, dame agua»", con esta escalofriante frase recitada dentro del atroz guión de José Bretón empiezo hoy este artículo; quizás sean las palabras de un psicópata las más adecuadas para desmenuzar el peligroso umbral que ha traspasado la sociedad, ese que dividía a la humanidad interior de la insensibilización que devora segundo a segundo gran parte de lo que hoy conocemos (estamos muy equivocados) como primer mundo.
Recuerdo como si fuera ayer ese momento hace ya veinticuatro años, era invierno y en la televisión un locutor pálido al que le costaba mantener la mirada serena, anunciaba como un aldabonazo en mitad de la tarde que Toñi, Míriam y Derireé habían sido encontradas, creo que todos conocéis el crimen de Alcásser por lo que no voy a entrar en detalles; pero desde aquel instante algo hizo click en mi interior, comencé un círculo de empatía bastante fuerte con todos los casos ligados a la criminología, es algo que me interesa desde aquel preciso momento y he dedicado mucho tiempo a estudiar las mentes de un gran número de criminales, pero nunca me imaginé que el mundo podría llegar a la situación de esta inexorable insensibilización que nos está consumiendo a la velocidad de la luz, sin que aparentemente a la gente le importe lo más mínimo o intente remediarlo.
Nos estamos acostumbrando peligrosamente a ciertos titulares estremecedores, a ver como desalmados del calibre de Miguel Carcaño se ríen de la justicia española una vez tras otra, mientras que unos padres al borde de la locura siguen rasgando cada piedra en el camino con la única esperanza de encontrar el cuerpo de su hija y poder enterrarla, ya ni si quiera buscan a Marta con vida, simplemente sus restos, es triste, muy triste leer esto. Al igual que se han reído de la justicia los Basterra, este caso es de los más espeluznantes que he visto en España, existen fotos de ellos fotografiando el ataúd de la pequeña. Y la pregunta es ¿quién tiene la culpa de que esta gente salga impune o de que mienta de esta manera?. Junto a estos crímenes mediáticos, encontramos otros titulares igual de deplorables, la niñera que le cortó la cabeza a la niña que cuidaba en "el nombre de Allah", o aquel que abusaba de una bebé y finalmente la lanzó por la ventana. Otro caso de psicópata en potencia fue el de Juan Carlos Alfaro, que perpetró la matanza del Salobral por despecho, la niña por la estaba completamente obsesionado tenía 16 años y él 39. Situaciones que por su repercusión mediática y la frivolidad al tratarlas acaban siendo "copycat crime", que no es otra cosa que los criminales que se inspiran en otros tratando de rendir homenaje a sus macabros ídolos siguiendo sus acciones e incluso llegando a reproducir paso por paso muchos asesinatos o secuestros, conocen todo de criminal original, más de lo que podríamos llegar a pensar, en un estado de obsesión absoluta, al igual que los asesinos iniciales se trata de potenciales maniácos depresivos.

Hemos llegado a un punto que la mente criminal ha evolucionado negativamente más en los últimos 30 años que en cinco siglos, pero para poder encontrar un motivo tenemos que saber labrar la raíz del problema, el tipo de sociedad en el que nos hemos convertido y cómo hemos llegado hasta aquí. Partimos desde el punto de una estructura social sin valores, donde la disciplina es pasto de los becerros, no existe una plantilla de ciudadanía arraigada en la que el respeto prime por encima de cualquier otra ideología; España es el país que encabeza la lista del consumo de cocaína. El abuso del alcohol, y la normalización de carácter social asociada al consumo de drogas está creando una corriente del "todo vale" altamente perjudicial con consecuencias devastadoras que después vemos horrorizados en las noticias, pero ¿no sería mucho más efectivo tratar el fondo del problema antes de que pasen las cosas?.
No hago más que escuchar los delitos que se han cometido este año en Pamplona durante las celebraciones de San Fermín, pero claro si hemos normalizado que las mujeres a pleno día se levanten la camiseta con los pechos al aire y una manada de unos 200 hombres vaya pasando tocándolos, pues ya me contaréis la mentalidad y la conciencia que se tiene de lo que es un delito; en qué punto se relaciona la celebración a un santo con coma etílico, sexo, drogas y matanza indiscriminada de animales, quiero que alguien me explique este punto, por que yo a día de hoy sigo sin encontrar la relación o el sentido. De igual manera hemos aceptado desperdiciar 150.000 kilos de tomates en la Tomatina cada agosto, con la gente muriéndose de hambre, nos quejamos de crisis, nos ahogan a impuestos y después se consiente esta salvajada contra la humanidad, el desperdicio del bien más preciado después del agua, los alimentos; de nuevo la normalización de lo inaceptable. Junto a esto encontramos la negación de lo evidente por no poner en tela de juicio a lo políticamente correcto, este punto es un cáncer que nos anestesia con mentiras a todos, y aquí incluyo el origen yihadista, la religión es uno de los mayores motores del terrorismo, esto es así guste o no, diferente es que sea correcto decirlo.

Fotos de San Fermín 2016

Numerosos estudios de grandes profesionales han dejado muy claro que existe una relación más que evidente entre los psicópatas y su infancia. Los niños son una esponja de todo lo que ven o escuchan, desde que nacemos hasta que alcanzamos la pubertad estamos utilizando nuestro entorno como fuente de alimentación para trazar las lineas mentales que más tarde irán dando forma a nuestra personalidad; este punto es francamente importante y no debemos obviarlo ni por un instante, dejar que los niños vean normalizadas según qué conductas los conduce a un abismo sin valores. Hoy en día es muy habitual la ruptura del núcleo familiar, y con ello los niños sufren en muchísimas ocasiones un varapalo emocional que conlleva depresiones, una carencia de raigambres que detona en una personalidad insensible al dolor emocional y sin ningún tipo de empatía. Propios de personas maltratadas en la infancia son los cuadros de trastorno explosivo intermitente, con reacciones desproporcionadas a diferentes situaciones, entre los que en algunos casos ha derivado en otro cuadro más peligroso si cabe, el síndrome Amok, el cual consiste en una explosión sin precedentes de rabia e ira desmesurada que empuja al individuo a matar violentamente, atacando con cualquier cosa, la necesidad de violencia es incontrolable. Tal vez muchos penséis que es una postura extremista, pero no, no lo es; está comprobado que todos los asesinos en serie, o los que son conocidos por entrar en un instituto y matar a cuantos se le ponen por delante, vienen de acoso escolar, maltrato infantil, o de obsesiones contraídas en el periodo de la infancia a causa del entorno, por ejemplo el porno es uno de los motores que más mueve a los criminales con una aparente vida normal que cometen crímenes de carácter sexual.
Las redes sociales son otro peligro para caer en las garras de cualquier psicópata, la gente confunde la realidad con la vida en una pantalla, no voy a extenderme más en este tema por que ya he hablado varias veces en otras reflexiones, pero sin duda la red es una madriguera para fechorías, así como una fuente de información demasiado amplia para que adolescentes estén nutriendo su lado más oscuro; terminan por prescindir de las relaciones interpersonales para pasar a centrar todo su ego en encontrar la manera de figurar entre los más conocidos de cualquier red social, lo que acaba engendrando personas sin capacidad de relacionarse con cero apego por el género humano. La programación de televisión es simplemente lamentable, en qué estado de la mente se puede aceptar la telebasura como algo nutritivo, los programas no son en absoluto aprovechados como medio para transmitir lecciones, conocimientos o sentimientos, todo lo contrarío, fomentan el acoso, el querer inmiscuirse en la vida de los demás, acabamos aceptando y de nuevo normalizando que pasar horas delante de un televisor es lo normal, que dejar de salir a determinada hora a la calle por ver un capítulo de una serie es lo normal, y no, claro que no, no es normal. Y ya por no hablar de la soberana tontería del videojuego para cazar a los pokemon en mitad de la calle, con el que se ha llegado a colapsar Central Park o se ha estrellado gente con el coche ¿enserio hemos llegado a esto?, estamos hablando de un perfil psicópata, tal y como suena. En un pasado relativamente cercano encontramos asesinos con listas delictivas interminables con unos casos a su alrededor dignos de un minucioso estudio mental.
  • Charles Manson es un claro exponente de perturbado mental con un nivel de manipulación terriblemente alto, este individuo lideraba un grupo sectario que acabó con la vida de siete personas, crímenes que fueron instigados por él, a pesar de que estaba condenado a muerte, la pena se redujo y actualmente sigue en prisión bajo cadena perpetua. Con 80 años recibió reiteradamente una propuesta de matrimonio de una joven de tan solo 26 años que insistía en que estaba perdidamente enamorada de él, poco después de anunciar el compromiso, Manson comunicó la ruptura del mismo, el motivo real de que ella quisiera contraer matrimonio era el de convertirse en la "heredera" legal del cadáver, para embalsamarlo y exponerlo cobrando una alta cantidad de dinero por la correspondiente entrada; a veces tenemos sueltos en la sociedad verdaderos perturbados mentales y esta mujer es un ejemplo de ello.
  • Richard Ramírez más conocido como el acosador nocturno, este hombre causó verdadero pánico, entraba por las ventanas de sus víctimas, se sentaba en la cama y después de contemplar la escena del crimen empezaba sus sangrientos ritos. Marcaba las paredes con simbología satánica (a veces en sus propias manos llevaba los dibujos), culpable de 55 delitos entre los que se encontraban 14 asesinatos y mutilaciones, especialmente sádico. Doreen Lioy se enamoró de él cuando cumplía condena en el corredor de la muerte, se casaron en prisión, otro ejemplo de perturbada mental sin igual.
  • Iván Berral Cid cometió un sobrecogedor asesinato a sangre fría en la Iglesia Santa María del Pinar (Madrid), estuvo rondando la zona tranquilamente, tomó un café y aguardó hasta que la misa había comenzado, entró en la iglesia disparó a una joven embazada (el bebé se salvó gracias a una cesárea) y tras disparar a otra mujer, se arrodilló delante del altar, dijo que el demonio lo había obligado a hacerlo y se suicidó de un disparo en la boca. En su casa se encontraron numerosas referencias a la película Kill Bill, la que curiosamente tiene una escena de similares características. En este caso, podemos comprobar como todo lo que vemos y hacemos a lo largo del día, influye en el desarrollo o trasformación de nuestra personalidad, y esto incluye el cine que consumimos, así como la violencia que nuestro cerebro procesa derivada de muchas fuentes, como vídeos extremadamente violentos o videojuegos en los que cuanto más mates, más puntos tienes.
  • Ted Bundy fue un asesino en serie de mujeres, aquí entramos en un peligroso terreno extrapolable al mismísimo 2016, la manipulación de la buena apariencia. Las cifras oficiales dicen que Ted fue ejecutado en la silla eléctrica por el secuestro, violación y asesinato de 36 mujeres, pero lo cierto es que se ha ido comprobando que esta cifra se quedaba muy corta para las casi 100 mujeres que Bundy asesinó. Su físico era atractivo, un tipo carismático, muy culto, licenciado en Psicología y Derecho, irónicamente este monstruo consiguió una condecoración de la policía de Seattle por salvar a un niño de tres años de morir ahogado. También contrajo matrimonio en prisión con su novia, y a pesar de que el sexo no estaba permitido, se las ingenió para engendrar un hijo con ella. Mentiroso compulsivo, coleccionista de cabezas, y con compulsión necrofílica, así era Ted Bundy, el "galán" al que las mujeres iban a ver durante los juicios para coquetear con él. En una de sus eclécticas confesiones, cuando le preguntaron de dónde pensaba él que procedía su sed de matar, Bundy contestó que desde muy pequeño había tenido acceso a todo tipo de material pornográfico, al principio poco explícito, pero que terminó con poco más de 10 años viendo películas de violaciones y palizas a mujeres, una de esas veces se preguntó cómo sería hacerlo en la vida real, y así fue como comenzó su sangrienta misión. 
Antes nos podíamos permitir hablar en pretérito a cerca de los crímenes con condicionantes religiosos o por tener fe en algunos tipos de curaciones, como es el caso de los sacauntos para curar la tuberculosis, los cuales dejaban secos a los niños después de extraer su sangre y en ocasiones su grasa, pero ahora volvemos a rescatar ese lado infame del hombre para de nuevo poner en titulares que el Estado Islámico vende la sangre de los cristianos en botellas. Crímenes que a mi personalmente me parece que la prensa ilustra demasiado, no son necesarios esos vídeos a mano de cualquier niño que con una pequeña búsqueda en Google dará con decapitaciones en cualquier medio digital. Solo en USA mueren al año 12.000 personas por ataques con armas de fuego, gran parte de ellas basadas en videojuegos o películas con alto contenido de violencia desmedida, una cifra que sin duda resulta más que alarmante. Mientras tanto, las enamoradas del mal, mandan cartas a Miguel Carcaño, igual que en su día las recibían asesinos en serie como Ted Bundy ¿qué lleva a las jóvenes a hacer esto? quizás una vida huérfana de valores, o tal vez una infancia en la que por matar a gente en una pantalla te daban puntos, quizás sea un estanque lleno de razones que han ido calando poco a poco, y el motivo no es otro más que la insensibilización como consecuencia de una normalización absurda, peligrosa e irracional de todo lo que pasa hoy en día, sin que nadie diga "esto no, así no" por que entonces un grupo de progres dirá que se están cortando libertades, no es normal consumir drogas sean del tipo que sean, no es normal ver porno sádico y mucho menos la libertad sexual en colegios, no es normal que tu hija con 5 años venga diciendo que tiene un novio en clase y que se besan, no es normal hacerse una selfie en mitad de un Golpe de Estado para el regocijo social, en definitiva hay que empezar a decir NO a la normalización de las conductas amorales. 
Quizás señores lo que estemos haciendo sea seccionar el pequeño hilo que une al hombre con su parte humana y dejando a flote solo nuestra parte indomable y salvaje, aquella que se supone que tanto ha evolucionado desde la era de las cavernas. 

Selfie en mitad del Golpe de Estado turco de 2016

miércoles, 18 de mayo de 2016

El lobo y el lobero, guardianes de los caminos

Dicen que no hay mayor historia que aquella que nunca deja de ser contada, por eso hoy quiero compartir con vosotros uno de los capítulos mágicos que componen como retales delicadamente hilvanados la siniestra capa que antaño cubría cautivadoramente las noches de España. Una de esas pequeñas leyendas que casi nadie sabe que de supercherías tienen poco, ya que son el despuntar de la verdad que recorría los caminos como un viejo trovador, intentando cantar las verdades para amedrentar su eco, como si contando los sucesos o episodios en forma de leyenda, la gente pudiera olvidar antes, correr un tupido velo y dejar que el miedo escapase como el último suspiro. Los museos están repletos del legado que nos dejaron las civilizaciones que anduvieron por el mundo antes que nosotros, como el recuerdo de aquellos que moraron pisando la tierra que hoy maltratamos, paseando entre los bosques que hoy talamos, amando el aire que hoy contaminamos, a veces me pregunto si quizás los hallazgos no sean la manera que el tiempo tiene de decirnos que hubo una era en la que los hombres convivían con el planeta tierra sin necesidad de aniquilar todo cuando se mueve a su lado. El ser humano se ha convertido en la involución de la evolución, incapaz de sobrellevar un mundo en el que existan otros seres vivos que no sea él mismo, egoísta, destructor e implacable, así es como nos ve la madre naturaleza.
Se me parte el corazón cada vez que leo acerca de las batidas de lobos, y es entonces cuando leo en los titulares una palabra que a pesar de que su significado está bien ubicado según la Real Academia Española, para mi es casi un insulto, y es que hoy en día a los cazadores de lobos se les llama loberos. ¿Qué es un lobero? no merecen ese calificativo, aquel que arrebata la vida a un animal comprando el derecho a exterminarlo en una sucia y deplorable subasta del Ayuntamiento, no merece ser llamado lobero, tiene otra palabra que comienza por ase y termina en sino. El lobo, ese majestuoso y único animal que me robó el alma siendo una niña, el cual llevo tatuado en mi piel, y al que venero; el lobo, amo y señor de las montañas y caminos.

Desde los primeros siglos después de Cristo, el lobo comenzó a ser demonizado como si se tratase de la reencarnación del mismísimo Satanás, cuentan las leyendas que arropan la tierra de las meigas que aquel que podía sentir en su espalda la presencia de un lobo, se quedaba sin aliento. Cuentan que la Santa Compaña era precedida por un ejemplar de grandes dimensiones, el viento del tiempo ha traído algunas habladurías que dicen que el lobo podía leer tu mente, cuando te miraba sabía qué estabas pensando, cerrando así el cerco sin dejarte escapar. Era tal el alma maligna que se decía que tenían que conducían a los cristianos por malas sendas y los hacían perecer entre sus fauces después de enloquecerlos con pensamientos llenos de odio, maldad, muerte y dolor.
Todo esto no era más que un puñado de falsas acusaciones en un desesperado pero lamentablemente eficaz intento de dejar al lobo en un lugar infernal, como un ser del averno, en ocasiones Vlad Tepes (conocido como el Conde Drácula) también fue vinculado a la figura de un lobo transformado en una temible criatura. De igual manera en España se conocen un sin fin de historias acerca de los hombres lobo, he leído mucho de este tema, y la verdad que en algunos casos es muy complicado bifurcar entre cuentos y realidad, mi familia es de un pueblo de Albacete, y se cuenta que en uno de los pueblos cercanos, las brujas hechizaban a los hombres y con extraños brebajes los hacían enloquecer, echaban espuma por la boca, mordían a los animales, se desgarraban la carne con sus propias manos, quizás esto sea un rastro de lo que antes se conocía como lobishome, algo que muchos aseguraban que se trataba de un hombre mordido por una loba en celo y que terminaban sucumbiendo a la posesión demoniaca, los cuales acababan sus días aullando a la luna en busca de sangre. Sobra decir que no creo en determinadas cosas, tal cual lo son los hombres lobo de manera literal (como nos los pintan en las películas) pero sí creo en los trastornos mentales como es obvio y también en el misterio que guardaban aquellas "brujas" de los pueblos, que nadie sabe cómo, pero todo el mundo les temía.

¿Por qué se demonizó tanto a los lobos?
Algunos autores hablan de una rivalidad ancestral entre el hombre y este animal desde el sedentarismo acontecido en el Neolítico, pero lo cierto es que no distaba demasiado del resto de depredadores que podían suponer un enemigo de naturaleza fuerte y peligrosa para el hombre, la verdadera raíz de este problema surge en el nacimiento del cristianismo.
Numitor rey de Alba Longa, fue destronado por su hermano Amulio, mató a todos sus sobrinos varones y solo dejó con vida a su hija Rea Silvia, a la cual obligó a ser vestal (sacerdotisa consagrada a la diosa del hogar Vesta), contando con la falsa premisa que siendo virgen con voto de castidad no podría tener descendencia, pero cuando Silvia estaba recogiendo agua del río, fue seducida y poseída por Marte, el dios de la guerra había quedado prendado de su agraciada belleza, la joven quedó en cinta y dio a luz más tarde a los gemelos Rómulo y Remo, fundadores de la gloriosa Roma. Amulio consumido por la ira ordenó que los bebés fueran asesinados, pero el hombre que debía cumplir con esa orden no pudo hacerlo, en lugar de acatar lo mandado por el entonces rey los metió en un cesto, Rómulo y Remo quedaron a merced de las aguas del río Tíber, pero el cesto fue a parar hasta una loba que se había acercado a beber, ella los amamantó, trascurrido algún tiempo un pastor los encontró y los crió hasta que fueron adultos y fundaron Roma. De ella, de Luperca, la loba que amamantó a los gemelos, nació en la antigua Roma un culto totémico hacia la figura del lobo, símbolo de los romanos y sello de sus conquistas, por esta razón los cristianos que eran tan perseguidos por los romanos, comenzaron a trasformar la figura del canis lupus en un ser endemoniado que era necesario borrar de la faz de la tierra y al que por supuesto había que temer por encima de cualquier otra cosa, era un esbirro de Satanás, y así lo podemos ver hoy en día representado de cientos de maneras en el patrimonio eclesiástico. El lobo, símbolo de los paganos.


Pero en ocasiones los lobos pagaban injustamente por crímenes que no habían cometido, y lo siguen haciendo (si un perro salvaje ataca un rebaño, no se cobra lo mismo que si no hace un lobo, por lo tanto "siempre es un lobo"), antiguamente muchos crímenes quedaban firmados por los lobos aun sin haberlos cometidos ellos, bastaba con dejar el cadáver en una zona donde se sabía que ellos lo devorarían, se convertían sin saberlo en cómplices del crimen perfecto. Su parte mágica no fue tan difundida, pero igualmente que se cuentan sus leyendas de pánico infundado, también se debe hacer con sus destellos de magia, dicen que el lobo puede conjurar con la luna, tras los aullidos que rompen el silencio sepulcral de las noches estrelladas, se pueden escuchar pequeños sonidos que no son propios de su especie, dicen que son la conjura del lobo. A lo largo de los años, se ha comprobado que estos animales son vistos en las cercanías de los lugares sacralizados, como el espíritu que guarda el camino, llegando a acompañar a peregrinos a lugares santos, lo más curioso de todo es que incluso en sitios ya en ruinas o abandonados, y tratándose de una especie tremendamente territorial, ellos jamás marcan cerca de estos emplazamientos, los lobos continúan mostrando este ancestral comportamiento, sin que nadie llegue a saber porqué lo hacen o qué les conduce a ello. Cuentan que el lobo tiene su propio sistema para comunicarse, un idioma que no todo el mundo entiende, el lenguaje de la noche, la jerga de las montañas, ese argot que solo puede comprender un lobero.

Ermita de San Mauro
Entre los siglos XVI y XIX, los caminos de España eran recorridos por buhoneros nómadas con alma de lobo, aquellos que se autodenominaban conductores de lobos y que los aldeanos conocían como loberos. Se les reconocía por sus ropajes, sus capas exteriores no eran de una tela cualquiera, la piel de un lobo abrigaba su cuerpo, su semblante solía ser serio, impulsivo, agrio, poco afable y en ocasiones hasta huraño, algo que no debe extrañarnos demasiado ya que pasaban hasta 13 años en el bosque sobreviviendo entre las fieras que lo habitaban para formarse como loberos, en soledad, rodeados por las manadas y a merced de los pensamientos enloquecedores que producía el silencio y la rotura del mismo por los aullidos de los siervos de la naturaleza. Tras los años de exilio, buscaba una loba que hubiera dado a luz recientemente, robaba su camada y los lobeznos pasaban a ser una prolongación de él mismo, su tabla de salvación y su medio de vida, en ocasiones era un oficio hereditario. El lobero los criaba como si se tratase de sus propios hijos, se dice que conjuraba con ellos, se hacía el líder de la manada y conseguía que los cachorros no se separaran de él jamás. En edad adulta se convertían en su sombra, fieles y fieros guardianes de su líder, entonces el lobero emprendía su camino, como un siniestro buhonero transitaba los caminos y las encrucijadas de la vieja España, y paraba en cada aldea, era entonces cuando se dirigía a la casa de los pastores, tocaba a la puerta y tras el retumbar estrepitoso del picaporte que segaba el aire, alguien le contestaba "¿Quién va?" a lo que el lobero, inmerso en su trabajo, acompañado por sus lobos, respondía "¿No hay una limosna para este pobre conductor de lobos?", en realidad era sabido por todos que era una manera de extorsionar, si el lobero no gozaba de limosnas o de hospitalidad las fechorías que cometerían sus lobos serían irreparables, por lo que la gente ofrecía cuanto tenía al lobero. En aquella época se tenía verdadero terror a los lobos, tanto que se llegó a ver al lobero como una figura salvadora, a la que los aldeanos ofrecían comida y dinero a cambio de que protegiera sus moradas de la presencia de estos animales, hay un cruce de caminos cerca de Castro Caldelas (Galicia) en la que construyeron una ermita en el nombre de San Mauro, para protegerse de los lobos mediante rezos (después de haber sido abandonada en el siglo XIX, recientemente ha sido rehabilitada). Quizás el miedo al lobero no era otro que la incertidumbre de no saber dónde terminaba el hombre y dónde empezaba la bestia. Pero lo cierto es que a sus espaldas, el lobero venía precedido por una cadenas de hechos con eslabones encajados entre sangrientos acontecimientos, cuentan que una vez un lobero llamó a la puerta de un ganadero, Francisco Rubio, abrió su esposa que mal humorada despachó pronto al conductor de lobos, el hombre no tardó en mandar sus lobos a por el ganado de este matrimonio, sumergidos entre montones de reses (habían varios ganaderos juntos) fueron seleccionando solamente las que pertenecían a los que habían despreciado a su padre y líder, dándoles muerte una por una, llegando a matar cuarenta ejemplares, días después el matrimonio amaneció muerto cerca de su casa, habían sido atacados por lobos, los aldeanos no tardaron en relacionar los hechos con el lobero, cosa que nunca pudo probarse (al igual que todo lo maléfico atribuido a los lobos).
Uno de los loberos más famosos, el lobero de cuenca, fue obsequiado con una oveja, la mató con sus propias manos, se quedó con la cabeza, y fue hasta la ladera de una montaña con el resto del animal, allí la partió en ocho trozos y comenzó a emitir en voz alta unas palabras forjadas en lengua desconocida que nadie supo descifrar, era una mezcla de balbuceo y sonidos que hicieron aparecer entre la maleza a ocho lobos, los cuales acudían a la llamada de su amo para comer, comparecían ante el reclamo del lobero. Algunos dicen que para tener este vínculo tan férreo con los canis lupus, era necesario conocer lo que llamaban el padre nuestro del lobo, algo que no ha transcendido hasta nuestros tiempos lamentablemente (no es lo mismo que la plegaria del hombre lobo, cosa que si aparece citada en algunos textos). Él y el resto de loberos fueron acusados por la Inquisición de brujería y pactar con el diablo (solo así se podía conseguir no temer a los lobos según la iglesia), perseguidos, torturados y ridiculizados, ese fue el fin de los loberos (puedes ver aquí uno de los manuscritos de estos procesos de la Inquisición), pero no todos ellos buscaban la extorsión, había loberos con luz, aquellos que simplemente espantaban a otros lobos de comerse los rebaños, que amaban a sus animales y solo ellos sabían lo que era el vínculo con los lobos, en este lado de los loberos podemos situar a Pere Torrent, también conocido como Pere Cufí en su aldea natal, les Encies (Garrotxa), nació en el 1583, trabajaba como porquero y también era músico, un día vio en la cueva de Cogolls una camada de cuatro lobeznos, quedó prendado y se los llevó, cuidando de ellos diariamente, un día pidió al zapatero de su pueblo que le cambiara la suela a sus zapatos, él se negó y entonces Pere le dijo algo que más tarde le costaría la vida, lo amenazó con que uno de sus lobos lo mataría por la ofensa, desgraciadamente el zapatero fue encontrado poco después medio devorado por un lobo, Pere fue acusado y llevado ante el tribunal de la Inquisición después de ser denunciado ante el mismo por su propia tía, Joana Trias. Tras de un sin fin de torturas, confesó que pactaba con el diablo, y que sus lobos eran demonios (después de semejantes torturas, cualquiera confesaría lo que querían oír), aquellos lobos tenían nombres propios: Vermell, Carrua, Gruanya, Grea, Poca-Llàstima, Burdó, Espardenya y Sergent, llevaban ocho años con él. Eran más de los robados inicialmente a la loba, pero también cabe destacar que los loberos siempre eran forasteros, y Pere era de allí, por lo que simplemente amaba a sus lobos, sin más. Dicen que el día que fue ejecutado en la horca (7 de Noviembre de 1619 en Sant Feliu de Pallerds) los aullidos de los lobos enmudecieron al viento con un lamento sin precedentes.
Los loberos fueron perseguidos después de la Real Cédula del 25 de marzo de 1783: «En lo respectivo a los que se llaman Saludadores y los Loberos, mando asimismo sean comprendidos en la clase de los vagos y tratados como tales...».

El tiempo ha pasado, y el reloj de la verdad no ha hecho justicia al asesinato de Pere Cufí ni al de otros tantos enamorados del idioma del conjuro de la luna, el alma de los lobos. Hoy por hoy se les sigue persiguiendo, cazándolos como si no se tratara de seres vivos, solo simples trofeos que colgar del salón de una morgue llamada hogar del cazador. Pero sus leyendas quedarán por siempre entre nosotros mientras exista un solo ser humano con alma de lobero, como lo fue hace no mucho tiempo el gran Félix Rodríguez de la Fuente, un hombre que supo comunicarse con ellos, ser el líder de la manada y comprender sus aullidos leyendo en su mirada cánticos mágicos mecidos por el ancestral influjo de la noche. ¿Qué diría Félix si viera todas esas fotografías de seres sujetando un lobo muerto entre sus manos con una sonrisa? posiblemente, acabaría llamando de noche a la puerta de alguna de esas casas donde el humo sale como lo hacía antaño de sus empedradas chimeneas y diría aquello de "¿No hay una limosna para este pobre conductor de lobos?", por que lobero no es aquel que decían las malas lenguas que los usaba para matar, lobero es aquel que sabe ver la grandeza del lobo, el enigma de sus huellas y el brillo de su especie, lobero es todo aquel al que durante este humilde artículo se le haya erizado en algún momento la piel. Dedico este texto a las almas de todos aquellos lobos que son abatidos diariamente bajo las armas de los que se hacen llamar "loberos" sin conocer ni siquiera el alcance del significado de esa mágica y única palabra.

"Que el lobo viva donde pueda y donde deba, para que en las noches españolas no dejen nunca de escucharse los hermosos aullidos del lobo" Félix Rodríguez de la Fuente.



miércoles, 27 de abril de 2016

Reflexión: Inspiraciones, influencers y los maestros

A lo largo de nuestra vida nos nutrimos de todas las vivencias que vamos atravesando con mayor o menor dificultad, todo cuenta, desde los segundos en los que tu corazón brincó de alegría hasta las horas interminables de la peor de tus tardes, porque al final la vida es un puzle del que cada día el reloj acompañado del tiempo nos regala una de sus piezas. Conforme vamos avanzando, en nuestro sendero se van abriendo grandes avenidas, pequeños senderos y los temibles precipicios, en nuestra mano está escoger la vía que más se adapte a nuestros pensamientos, pero lo cierto es que a veces nos cuesta mucho caminar solos y buscamos un apoyo o inspiración en personas ajenas a nosotros las cuales en un alto porcentaje de casos ni conocemos, pero por distintas razones se convierten en un referente férreo en el cual acabamos por querer reflejarnos como si de un espejo se tratase.
Antaño la humanidad no disponía de ninguno de los avances tecnológicos que facilitan la comunicación de nuestra especie como hoy en día, las cartas recorrían largos caminos, las palabras a veces ni llegaban a tiempo, y el grito desesperado de un marinero podía morir en una botella perdida en las aguas del océano; ahora todo eso queda encerrado con llave en el torreón de la literatura romántica, ya que con solo descolgar el teléfono podemos comunicarnos con la mismísima China, textos que cobran voz y vida atravesando el fax de punta a punta de este planeta, por no hablar de como internet acerca el conocimiento al alcance de todo el mundo sin necesidad de cuantiosos desembolses de dinero por un poco de información. Pero me pregunto si justo ahora que podemos alimentarnos de toda esa comunicación hábilmente condensada, tal vez no estemos desaprovechando el avance para impartir y compartir unos principios y modelos a seguir que francamente yo a nivel personal, pongo gravemente en duda.

Me gustaría comenzar hablando de las inspiraciones, los personajes de muchas películas que vemos en nuestra infancia y en la adolescencia acaban siendo parte de los cimientos de nuestros sueños, la primera piedra en la construcción de las paredes de nuestro futuro, es fácil soñar con ser héroes, e incluso decidirnos en el ámbito profesional tan solo por nuestra admiración por uno de los papeles que los actores preparan con tanto entusiasmo, recuerdo haber leído sobre la oleada de arqueólogos a raíz de Indiana Jones, conforme crecemos nos vamos fijando en los personajes de una manera distinta, nos quedamos con la parte más elaborada, aquella que nos deja ver el valor y la fuerza, es posible que en ocasiones la ficción se utilice de puente para mostrar valores o cualidades muy difuminadas en el siglo XXI, todo lo que sirva para aportar un grado óptimo de humanidad a la sociedad de hoy en día puede ser acogido con buena esperanza; pero por desgracia estas inspiraciones tienen un lado un tanto truculento y preocupante, no todo queda en fijarnos como Máximo lucha en la arena del Coliseo con una valentía envidiable y de la cual casi todos carecemos hoy en día, la cosa va más allá y como la gente permanece en un vacío existencial constante causado por el congelamiento casi total de la verdadera esencia de la humanidad, todo esto ha inducido a un comportamiento extremo, me estoy refiriendo a las personas que hacen de la ficción una realidad, llegando a ceñir sus vidas a lo estrictamente inventado sin carácter real alguno. Hace poco leí en la prensa que una de las religiones en auge que más estaba encandilando a las nuevas generaciones era la "Jedi" (si, estás leyendo bien) una iglesia basada en la adoración y culto al universo de Star Wars, tanto es así que ya cuenta con consejeros, el Jediismo cuenta con 46.000 adeptos solamente en el Reino Unido.
¿No es esto una desvirtuación completa y absoluta de los pilares de la humanidad? el ser humano está tan hueco que tiene que recurrir a universos inventados en vez de disfrutar de la vida en un plano real, y aquí no es válido eso de que cada uno hace lo que quiere, estamos comenzando a confundir trastornos mentales que son auténticas enfermedades con libertad, algo que obviamente no tiene nada que ver. Ya no nos quedamos con los valores tal y como antes estaba comentando, eso no basta, hay que llegar un punto más allá y en vez de preocuparnos por la calidad nefasta del nivel de humanidad que está alcanzando nuestra especie por cosas como lo material siempre primero, el egoísmo, el intentar dar de lado al que puede superarnos intelectualmente, o cualquier otra forma de aplastarnos unos a los otros, en vez de todo eso decidimos conceder nuestra admiración a algo inventado que carece de una base realista (ni si quiera en un muy bajo porcentaje), ahora bien, esto no es inspiración, no estamos adquiriendo nada que nutra nuestra alma o nuestro conocimiento, no hablo del que hace recreaciones a modo de entretenimiento, si no del que está intentando buscar una salida a problemas de la vida real con una escapada casi demencial.

Iglesia Jedi de Jeiidismo

Otro punto el cual me gustaría desmigar ya que me preocupa tanto o más que el anterior, es el controvertido y actual término "influencers", ¡ojo! que de esto hasta hay ya unos premios como si fueran los Oscars.
¿Qué es un influencer? Bien, este concepto ha sido acuñado por publicistas sin lugar a dudas, se trata de una persona que ejerce una influencia densa en su público. No es un secreto que YouTube se ha convertido en un lamentable escaparate en el que cualquier persona con una cámara puede ejercer de "youtuber" (cuidado que esto de terminar las cosas en -er es la moda para transformar cualquier actividad en una "profesión"), podría enumerar un sin fin de vídeos nefastos que eliminaría de tan solo un plumazo, y no hablo de aquellos grabados con peor calidad, cantando o bailando en tu cocina, si no de los que realmente contribuyen diariamente a que la sociedad se pudra un poco más, lo peor de todo es que estos canales "gusano" son los que más visitas tienen diariamente, no voy a mentar a ningún youtuber en concreto ya que la lista en inmensa, pero si que os voy a comentar lo que para mi es la decadencia absoluta. Quiero remarcar especialmente que millones de adolescentes se ven influenciados por esta gente, personas que cogen su cámara y graban cosas tipo: Cómo ligarse a una gorda, Mi primera vez en un trío, Una novia para (nombre del youtuber) y así un sin fin de abominables letras juntas que hacen de sus vídeos verdadera bazofia peligrosa y dañina para el desarrollo y crecimiento moral del abanico de niños entre los 10 y 20 años que los ven (si, su público es justamente ese), pero no quiero dejarme atrás dos grupos importantes de alpacas, aquellos que fomentan el bullying subiendo vídeos criticando físicamente a otras personas, y las adorables barbies que se dedican a crear contenido de moda, belleza y alimentación (este último punto de extrema gravedad, dando consejos de como alimentarse sin tener conocimiento alguno), estas particularmente me llaman poderosamente la atención, su presencia en todas las redes sociales es como un virus, mires donde mires están, se dedican a hacernos creer que la vida es perfecta entre muebles blancos y flores rosas metidas en lecheras vintage (literalmente), en un desagradable intento de que parezca normal gastarse 500€ en un mes entre maquillaje y ropa, creando así otro patrón más de estética, propiciando la exclusión social. 
Todos los vídeos de moda, belleza, etc siguen exactamente el mismo patrón, sin faltar las luces de navidad de fondo colgadas en la pared y las fotografías de cupcakes y frases motivadoras en el Instagram, y ya de rebote nos vamos a esta red social.    

Está claro que el fin de todo lo anterior (al igual que el principio) es el ego, sin más.
¿Qué serías capaz de hacer por un "like"? señores la respuesta completa a esa pregunta os daría pavor, mucho más que cualquier película de terror; a lo largo de mis dos largos años en Instagram he podido ver y pasar por todo tipo de situaciones, pero sin duda lo que más me ha impactado es la manera que tiene la gente de obsesionarse con los seguidores y las puntuaciones que se les da, llegar a hacer sorteos de ropa, joyas o cualquier otra cosa solamente para que tu cuenta tenga más seguidores es sinceramente lamentable. Yo dejé mi antigua cuenta con más de 4.000 seguidores por el ambiente que tenía, la gente solo busca una cosa y eso no es ni más ni menos que alimentar su ego.
"Querída gente gorda", ese es el título del vídeo
Esto lo están aprovechando las marcas de todo tipo de productos para acuñar de influencers a personas que venden su imagen al séquito de ovejas que los sigue sin que ciertamente tengan una razón fija. Cabe destacar que muchos de estos influencers roban el trabajo a profesionales reales, como es el caso de periodistas que ven como esta gente se pone micro en mano a presentar programas. He preguntado a varias personas con ídolos en las redes sociales, porqué los seguían, cuál era el motivo, y nadie me ha sabido contestar algo coherente, todas las respuestas eran que esa persona les parecía "increíble", lo que vende es el físico y la vida inventada contada a medias a través de un objetivo, personas que muchas veces se sienten solas y cogen la cámara para tratar de relacionarse ¿no es más fácil abrir la puerta y salir a la calle?. No todos los canales son así, hay muchos que lógicamente si que pueden prestar una ayuda o entretener al usuario, pero el porcentaje es bajo, muy bajo.


No toméis a personas que no conocéis como ejemplo porque os parezca que su vida (en la pantalla) es mejor que la vuestra, no es así, los ejemplos se deben beber de otras fuentes y sobre todo saber bifurcar entre el contenido altamente dañino y el inocuo. Existen personas que luchan por la vida, como los héroes que cada día que enfrentan a una quimioterapia, o los que deben levantarse a diario después que un accidente les haya segado posibilidad de andar, gente que si te dice una frase motivadora o sube una foto a Instagram si que debes de apoyarla y admirarla. 
Luego están los maestros, un selecto grupo que no todo el mundo es capaz de atisbar, grandes personas que realizan hazañas incalculables pero que no todos son reconocidos o si los nombras poca gente sabe de sus vidas, es el ejemplo de José Antonio Lasheras, el eterno Director de las Cuevas de Altamira, fallecido el 26 de Febrero de 2016 en un accidente de tráfico, mi máxima inspiración. Siempre soñé con verlo y poder estrechar su mano, ese sueño se ha desvanecido, nunca he visto tanta fuerza en una persona al hablar, retransmitía la pasión por su trabajo, ese brillo en los ojos al mirar una pintura rupestre, su rostro en armonía en la entrada de Altamira, las ganas de saber más, nunca olvidaré la primera vez que leí uno de sus textos en un libro sobre la cueva. 
Tal y como Lasheras existen millones de profesionales casi anónimos en este mundo superficial, frío y anestesiado por la telebasura, que no nos molestamos en admirar, preferimos lo banal, aquello que carece de importancia, lo que tarde o temprano dejará de funcionar, por que el engranaje comercial es muy débil y tiende a desmoronarse con mucha facilidad, pero las personas auténticas perduran como las estrellas en el cielo cada noche, en la facultad de aprender reside la pasión por la vida. 

José Antonio Lasheras, hasta siempre maestro

lunes, 25 de enero de 2016

Reflexión: Había una vez en un lejano reino...

Ponerse a escribir delante de una hoja en blanco nunca es fácil, pero resulta todavía más complicado cuando lo que quieres plasmar procede desde tu propia vivencia. Me considero una fiel admiradora de los clásicos con los cuales hemos crecido todos, esa magia que se encargaba de transportarnos, y diría que en cierta manera hasta de aleccionarnos sobre algunos valores que se dejaban entrever de manera fugaz pero persistente entre sus trazos, hablo sin duda de Disney, quién no recuerda durante su infancia esa escena tierna frente al televisor asomándonos al castillo de la Bella Durmiente o imaginando que crecíamos entre leones como lo hacía Simba en el Rey León, y qué me decís de las aventuras que corrían Pongo y Perdita para salvar a sus cachorros en 101 Dálmatas, películas que eran, son y serán mucho más que simples largometrajes, con Pocahontas se nos trataba de enseñar la importancia de la hermandad que debía mantenerse inquebrantable por el bien del planeta entre naturaleza y humanos, al igual que Dumbo nos mostraba lo lamentables que pueden llegar a resultar los circos o las actuaciones con animales, a simple vista parece ser que solo nos quedábamos con querer ser como sus protagonistas, pero en el fondo estábamos aprendiendo a sobrevivir a algo para lo cual nadie nos enseña, eso que no está dentro de lo que consideramos hoy en día peligroso sin darnos cuenta Disney con su continuo enfoque del bien y el mal nos estaba mostrando el camino para sobrevivir a la huella del ser humano. Puede parecer tajante, desvirtuado o incoherente, pero no existe mayor mal en evolución continua como lo es la huella que estamos dejando en el planeta, y no hablo ya solo a nivel de naturaleza (para lo cual deberíamos de meternos en una lluvia de adjetivos lamentables, los cuales nos merecemos uno por uno) si no de la perdida inexorable de valores básicos y fundamentales que al alba parecen desvanecerse cada día un poco más, dejando así en cueros a un Homo Sapiens que no dista demasiado o nada de sus antepasados, habría que retroceder en el tiempo hasta los primeros moradores del mundo para saber si en cuestiones de honor y respeto estamos atravesando una evolución o realmente es todo lo contrario.
Tal vez lo que Walt Disney pretendía a mano alzada era simplemente restaurar la raíz de nuestra alma, la condensación del verdadero ser humano, si nos paramos a pensar delante de una estantería repleta de estas películas, enseguida nos vienen a la cabeza un sin fin de personajes, solemos centrarnos y recordar solo a los héroes pero ¿qué hay de los villanos? aquellos que sin darnos cuenta reunen todas las lamentables cualidades que hay que tener para enturbiar el mundo de tal manera que se necesite un príncipe con coraza de honor para rescatar a la princesa, creo que estamos ante un reflejo de lo que viene siendo la sociedad hace décadas, si cogemos a Maléfica y la rescatamos temporalmente del cuento de la Bella Durmiente para profundizar en su origen esencial, podemos ver a una persona envidiosa, vanidosa, mentirosa, descarada, intolerante, egoísta, oscura, violenta, manipuladora, soberbia y tirana, todas estas palabras son solo la muestra de lo que encontramos entre la sociedad hoy en día, podríamos situar a las personas mentirosas en la cima de nuestra particular pirámide y comenzar a enlazar conceptos hasta el último peldaño, el cual seguramente deberíamos reservar para la palabra "sociedad", al final de toda esta aventura a la que llamamos vida ¿cuántas Maléficas nos hemos cruzado? ¿cuántas nos quedan por ver?.
Asombra ver la cantidad de personas a las que no les importa lo más mínimo dañar, menospreciar, manipular o insultar, esto último se puede hacer en un sin fin de formatos y todos ellos conducen al desprestigio humano, cuando alguien trata de engañarte y manipularte en cierta manera solo está insultando a tu intelecto, esa manera de superioridad que algunos guardan en el bolsillo de su chaqueta confeccionada con dos metros de hipocresía y dos más de autoestima dañina ¿existe una autoestima de ese nivel? si, claro que existe y no hablo de quererse a uno mismo, si no de ese concepto de dioses romanos que algunas personas pueden alcanzar, en Disney encontramos el ejemplo de las hermanastras de la Cenicienta, personas vacías que no aportan nada a la sociedad, pero que sin darse cuenta que creen que lo suyo es lo mejor, que nada más cuenta y que han nacido con el derecho de pisar a los demás, eso les pertenece legítimamente en su mente enferma, y llevan a cabo su atropello de vida constante hasta que alguien que se les cruza y solo con mirarlos a los ojos se da cuenta que el camino que quiere y debe coger está a mil años luz de ellos.

He escuchado muchas veces frases como "vives en un cuento Disney" seguro que vosotros también las habéis escuchado, pero quizás lo que no vemos es que todos vivimos en ellos, solo que a veces no sabemos si estamos frente a los villanos o frente a los héroes, un interesante campo para analizar detenidamente estos roles en la sociedad es el mundo de las redes sociales, en el cual mi experiencia es nefasta.
Tengo historias y vivencias para escribir un libro de manera literal, a cual de ellas más penosa y desesperanzadora, jamás entenderé por qué las personas (algunos no merecen esta palabra ligada a su nombre) utilizan los medios que nos brinda internet con el único fin de fastidiar, manipular y desprestigiar al resto, personas que por mentir piensan que son superiores a los demás.
Para los que seáis seguidores de esta web en la red social Instagram, supongo que ya sabréis que la semana pasada me vi en la obligación de ponerla privada y bloquear gente de manera masiva, desde el comienzo siempre he ido subiendo fotos de aviones, castillos, animales o cosas que yo consideraba inocuas, pero un amplio sector de mis seguidores pertenece al Islam, religión la cual menosprecia a la mujer de una manera espeluznante, para ellos mi cuenta es un insulto y así me lo han ido haciendo saber durante ya cerca de un año que dura esta situación, cada día me enfrento a una media de 30 mensajes con contenido deplorable los cuales han ido aumentando de manera considerable, hasta que la semana pasada comenzaron a tener un tinte sobrecogedor, rozando la locura y pasando por ofrecerme dinero por actos que no quiero ni mentar o amenazas de muerte y todo procedente de dos únicos países y os aseguro que ninguno europeo. Ante este cumulo de situaciones solo me ha quedado denunciar comentarios, reportar cuentas y entrar una absurda batalla virtual de la cual he terminado por sacar algo en claro, la pantalla es una pantalla, no hay más, y aunque a veces lo que pase en el mundo virtual pueda materializarse, nunca lo hará en forma del príncipe Eric de la Sirenita o del Genio de Aladdín, lo que nace de mentiras yace en mentiras, y esto es aplicable al mal, todo lo que tiene una raíz impura continuará siendo maligno, nada bueno nos podrá aportar, por lo tanto es mejor darse cuenta de lo que es tangible y lo que no, lo que debe importarnos y lo que no, lo que merece nuestro esfuerzo y lo que no, y sobre todo es necesario percatarse que tal y como nos enseña Úrsula la bruja del mar en la Sirenita cuando transforma su físico para engañar al príncipe con la voz de Ariel, nada es lo que parece ser y al final, debajo de mil capas o de mil y una, podemos ver el verdadero remanso de oscuras facciones que finalmente nos muestran los villanos de Walt Disney.


Con estos cuentos aprendí a defender a los animales, amar la vida, respetar a las personas por su esencia y su alma sin importar si son el Jorobado de Notre Dame o la Bestia, luchar contra las imposiciones de la sociedad, disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, sentirme orgullosa de ser quien soy, encontrar todo lo que necesito en mi interior, tener férreos principios morales, borrar la hipocresía de mi vida, pensar con decisión, saber qué es el honor, hacer de la astucia y la palabra un don y sobre todo, aprendí de una de las frases de la Dama y el Vagabundo, la cual encierra entre sus letras una colección de palabras que forman la definición perfecta del camino del que todos debemos alejarnos en esta vida: "Los miserables buscan otros más miserables para sentirse felices".
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...