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miércoles, 31 de agosto de 2016

Entrevistando a Marco Almansa, Optio de la legión romana en recreación histórica

Hace un par de semanas publiqué una entrevista con Oscar Madrid, gladiador de recreación histórica; la misión de aquello fue prácticamente llegar un poco más a los lectores con el fin de invitar a que se conociera más el asunto de las recreaciones, ya que considero que en la sociedad en la que vivimos se ha perdido por completo el estandarte de valores culturales que había hace algunas décadas, y ahora solo cobran importancia las muestras anticulturales o carentes de sentido humano alguno, esas donde figurar por factores negativos y amorales es la máxima prioridad. Pero los vericuetos que conducen hasta el punto en el que los ayuntamientos contratan nefastas muestras de desidia social hacia el ámbito cultural, habitualmente están transitados por una profunda desinformación; por lo tanto he pensado en hacer una serie de entrevistas ligadas a las recreaciones históricas. Es un ámbito muy amplio en el que estoy segura que si te gusta la historia, verás reflejado alguno de esos capítulos de los que tanto has leído e indagado. Hoy le toca el turno a la gloriosa legión romana, de la mano de Marco y la asociación Antiqua Clío nos acercaremos a las entrañas de las representaciones que hacen revivir uno de los imperios más conocidos y admirados desde que el mundo empezó a caminar. Quiero dar las gracias a Marco por compartir con nosotros parte de su tiempo y hacer posible que una vez más aprendamos algo nuevo al finalizar la lectura de este artículo.


1. A juzgar por las fotografías se podría decir que llevas mucho tiempo preparando y perfeccionando vuestra puesta en escena, ¿cómo se va dando forma a un proyecto después de la confirmación con la persona que os contrata?
Pues llevo ya unos 10 años en recreación romana y sumando. La articulación de un evento no es nada sencilla, es hablar con la organización, gestionar el alojamiento, dineros, manutención, pernoctas, actividades, que cuadren con otros grupos o asociaciones, y al final, configurar una satisfacción general para todos. Ya que si disfrutamos los recreadores, podremos transmitirlo al público. También aprendemos de los errores cometidos en otros eventos, para que en el siguiente no se repita y crezcamos.

2. ¿Cómo y porqué te sumergiste en el océano de las recreaciones? 
Me sumergí en el mundo de la recreación durante la carrera universitaria en Madrid. Quise dar un paso más en mis estudios de historia de Roma, mi especialidad. Quería saber más allá de los libros, de las imágenes o vídeos que es ser un romano, en este caso, o lo más cercano. Saber qué pesa una armadura, a qué sabe la comida romana, sentirme dentro de una batalla, etc. La verdad que fue una buena experiencia el meterme en recreación, no me arrepiento y lo recomiendo encarecidamente.



3. Casi todos los que nos sentimos atraídos por la historia tenemos predilección por algunos tramos que consiguen despertar en nosotros sentimientos de manera especial, ¿qué es aquello que te atrae tanto del Imperio Romano? 
 La verdad que todo comenzó gracias a un profesor del colegio, D. José María y que me enseñó historia de una manera distinta. Desde entonces mi interés educativo fue por la historia y no por las ciencias, como iba en primer lugar. Fue Roma la parte de la Historia que más me atrajo, como una luz tras un túnel. Tras descubrir más sobre Roma, me cautivó hasta hoy, y como consecuencia de ello, estoy haciendo una tesis doctoral sobre Roma, un libro sobre legionarios, un programa radiofónico en Radio Argo sobre el tema, etc.

4. ¿Cómo describirías un día de trabajo completo con tus compañeros dentro de tu agrupación? 
Como en todas las asociaciones existe un trabajo en equipo que es necesario para el buen funcionamiento de la misma. En la Asociación Antiqua Clío tenemos una premisa, trabajamos todos por todos, de esta forma siempre hay un cuidado de la misma y sus detalles. La verdad que, aunque hay que hacer la carga y descarga de furgoneta o vehículos, al final siempre es más gratificante encontrarte con las personas que compartes esta afición.

5. Dicen que el ser humano es capaz de exprimir cualquier momento convirtiéndolo en un instante valioso ya que de todo se puede aprender ¿recuerdas algunas anécdotas tanto positivas como negativas con las que hayas terminado por aprender algo de manera especial? 
Anécdotas hay muchas en general, pero me quedo sobre todo con aquellas que, de forma positiva, se sonsacan cuando tienes un público entregado y que te felicitan cuando se da la explicación. Al margen de eso, el aprendizaje que se puede obtener de aquellas personas que preguntan, que curiosean por la historia y que siempre enseñan un aspecto personal de lo aprendido por esa persona cuando era pequeño o recientemente. Por el lado negativo, la verdad es ver a algunas personas no respetar el material que se muestra, llamarles la atención y den alguna respuesta poco educada. Pero si de anécdotas graciosas se refiere, una vez en un desfile nos dijeron “Esos son los que mataron a Jesús” y en otras ocasiones similares: “¿Vosotros sois espartanos?”, “¿Con esa escoba en la cabeza barrerás muy bien la casa, no?”, “¿Qué lleváis debajo de esas falditas?”


6. Contando que las recreaciones históricas están sujetas a un amplio abanico de temáticas, es de suponer que cada grupo debe preparar de manera diferente sus personajes ¿cómo lo hacéis dentro de tu agrupación? ¿Piensas que se requiere algún tipo de puesta a punto psicológica? 
La preparación más que de personajes es grupal. Existen entrenamientos físicos que hacemos como si fuéramos legionarios, con un equipo, entrenamos combates, movimientos, formaciones, estrategias, etc. De esta forma cuando tenemos un evento, los legionarios saben qué hacer. Aunque siempre hay alguno que otro que se equivoca o se despista, para eso ya están los oficiales, para llamarles la atención, dándoles con la vara en el escudo o en la armadura o casco. Y a las malas, castigos varios de forma pública pero que realmente asumen por el rol que les toca. Evidentemente, también tenemos un aprendizaje teórico que se le da a cada legionario, y previo al evento, para que todos tengamos un conocimiento básico de lo que haremos, etc.

7. Al compás de los pasos que recorren los caminos y las encrucijadas de la historia vemos constantemente como las creencias religiosas van jugando un papel crucial y a destacar en casi todos los aspectos bélicos que han sacudido al mundo tanto en la antigüedad como en la actualidad ¿qué rol mantuvo el aspecto religioso en la legión romana? 
La religión en el mundo antiguo en general es fundamental para entender la vida cotidiana, social y económica de cualquier cultura. Si bien es cierto, en el tema militar juega un papel esencial, ya que por ejemplo los estandartes son elementos, no sólo señalizadores de movimientos, sino como símbolos religiosos a adorar, sobre todo el Aquila (Águila de la Legión) y la Imago (Imagen del emperador). En la Asociación tenemos muy en cuenta el tema religioso dentro y fuera del ámbito militar. De hecho soy uno de los sacerdotes de Antiqua Clío y el primero en recrear ciertos tipos de sacerdotes en España y Europa que no se han hecho ni repetido aún. La religión en la recreación histórica se hace poco, y en el mundo antiguo en general y romano en particular rige la vida, pero no por la creencia, sino por la superstición. De hecho soy más partidario de que los romanos practicaban los ritos por superstición que por devoción a las divinidades.

8. Gracias a las recreaciones históricas vemos el esqueleto de lo que fue el glorioso Imperio Romano reconstruido entre bambalinas, ¿cómo era un día en la vida de un legionario romano? 
La vida de un legionario romano es bastante compleja y emocionante, al menos, desde nuestro punto de vista. El legionario es levantado, igual que hacemos en nuestra asociación, a toque de cornu (especie de trompeta en forma de espiral) que también es usada en batalla. Se desayuna y empieza el entrenamiento o evento (en caso de reconstrucción). El entrenamiento consiste en formaciones, combate delante del palus (palo largo de 1,70-80m donde se dan estocadas con la espada y golpes de escudo imitando a un contrincante). También están limpiando su equipo (es fundamental tenerlo limpio, sin oxido, etc.), comer, tenían su tiempo de ocio y descanso, etc. Cuando no entrenaban también construían, hay que desmitificar al soldado en general, pero al romano en particular, que siempre están combatiendo. También se forman, ya que el legionario romano debía saber leer y escribir para entrar en la legión o durar dentro de ella y ascender en el escalafón, como hoy en día. Los legionarios que están en la construcción, están en proceso de edificación de su campamento, de calzadas, edificios varios no solo militares, vigilancia, etc. Son tareas que hacen los legionarios y que poco se conoce.

9. Entiendo que a lo largo del tiempo que llevas recreando habrás visto todo tipo de cosas dentro del mundo de las recreaciones históricas, ¿qué cambiarías para fomentar la unión entre los diferentes grupos dentro de un mismo tramo de la historia? 
La verdad que cambiaría ciertos conflictos entre grupos por temas económicos, envidias y egos. Son cuestiones que, no sólo pasa en España, sino en Europa en general. Tampoco quiero asustar, pero es una constante en el ser humano en ésta y otras aficiones o situaciones laborales y sociales del mundo real. A los recreadores nos gusta hacer la guerra civil igual que los antiguos romanos, pero es algo que no sólo es en el mundo antiguo, se puede extrapolar a otras etapas recreadas. El pisotear a otros grupos, boicotearles, negarles evento es algo muy feo, a no ser que ese grupo no tenga calidad, etc. La verdad que cambiaría los rifirrafes, al menos en lo que a recreación se refiere (en lo personal puede haberlos), en pro de una colaboración, que no unificación, de los grupos.

10. Cada día se dan a conocer más métodos de adoctrinamiento mental en los que os temas más disipados con los culturales y diría que en ocasiones con casi inexistentes, ¿piensas que el Gobierno debería dejar de invertir cantidades insultantes en actividades arcaicas o sin ningún fin benévolo para la educación y formación de los españoles, y comenzar a destinar más fondos a las actividades que rodean a la recreación histórica? ¿Sería posible devolver con estas representaciones el interés por la cultura a la sociedad? 
Creo que no sólo el gobierno actual del Estado, sino de las distintas comunidades o ciudades deberían devolver al pueblo la historia, cultura y poder así, tener un país más fuerte en enseñanza, innovación y conocimiento. Es necesario fomentar las HUMANIDADES en general, también la ciencia por supuesto, pero como la tónica frecuente hoy por hoy es la de desinvertir en las Letras. Esto hace que cada vez menos gente tenga el poder o capacidad de conocer la Historia, el pensar, el tener una actitud crítica (eso molesta mucho a los gobiernos) para tenernos como borreguitos a su antojo. La verdad que en vez de dar dinero a organizaciones o asociaciones que nada aportan, o los casos de corrupción, etc. se debe invertir en que cada rincón de este país tenga su historia bien hecha, su turismo cultural (que da dinero y da puestos de trabajo, aunque parezca que no) tener una gente culta, que avance en su historia y a prenda de la misma. La recreación histórica, sea de la etapa que sea, es fundamental para enseñar historia de una forma que en las escuelas no se puede hacer, a no ser que nos inviten (que ha pasado) a dar alguna charla de forma puntual. La historia debe ser enseñada no como fechas, datos y poco más, sino como un conjunto de hechos que se interrelacionan entre sí, además de que con la recreación se puede sentir y tocar la historia en directo.


miércoles, 18 de mayo de 2016

El lobo y el lobero, guardianes de los caminos

Dicen que no hay mayor historia que aquella que nunca deja de ser contada, por eso hoy quiero compartir con vosotros uno de los capítulos mágicos que componen como retales delicadamente hilvanados la siniestra capa que antaño cubría cautivadoramente las noches de España. Una de esas pequeñas leyendas que casi nadie sabe que de supercherías tienen poco, ya que son el despuntar de la verdad que recorría los caminos como un viejo trovador, intentando cantar las verdades para amedrentar su eco, como si contando los sucesos o episodios en forma de leyenda, la gente pudiera olvidar antes, correr un tupido velo y dejar que el miedo escapase como el último suspiro. Los museos están repletos del legado que nos dejaron las civilizaciones que anduvieron por el mundo antes que nosotros, como el recuerdo de aquellos que moraron pisando la tierra que hoy maltratamos, paseando entre los bosques que hoy talamos, amando el aire que hoy contaminamos, a veces me pregunto si quizás los hallazgos no sean la manera que el tiempo tiene de decirnos que hubo una era en la que los hombres convivían con el planeta tierra sin necesidad de aniquilar todo cuando se mueve a su lado. El ser humano se ha convertido en la involución de la evolución, incapaz de sobrellevar un mundo en el que existan otros seres vivos que no sea él mismo, egoísta, destructor e implacable, así es como nos ve la madre naturaleza.
Se me parte el corazón cada vez que leo acerca de las batidas de lobos, y es entonces cuando leo en los titulares una palabra que a pesar de que su significado está bien ubicado según la Real Academia Española, para mi es casi un insulto, y es que hoy en día a los cazadores de lobos se les llama loberos. ¿Qué es un lobero? no merecen ese calificativo, aquel que arrebata la vida a un animal comprando el derecho a exterminarlo en una sucia y deplorable subasta del Ayuntamiento, no merece ser llamado lobero, tiene otra palabra que comienza por ase y termina en sino. El lobo, ese majestuoso y único animal que me robó el alma siendo una niña, el cual llevo tatuado en mi piel, y al que venero; el lobo, amo y señor de las montañas y caminos.

Desde los primeros siglos después de Cristo, el lobo comenzó a ser demonizado como si se tratase de la reencarnación del mismísimo Satanás, cuentan las leyendas que arropan la tierra de las meigas que aquel que podía sentir en su espalda la presencia de un lobo, se quedaba sin aliento. Cuentan que la Santa Compaña era precedida por un ejemplar de grandes dimensiones, el viento del tiempo ha traído algunas habladurías que dicen que el lobo podía leer tu mente, cuando te miraba sabía qué estabas pensando, cerrando así el cerco sin dejarte escapar. Era tal el alma maligna que se decía que tenían que conducían a los cristianos por malas sendas y los hacían perecer entre sus fauces después de enloquecerlos con pensamientos llenos de odio, maldad, muerte y dolor.
Todo esto no era más que un puñado de falsas acusaciones en un desesperado pero lamentablemente eficaz intento de dejar al lobo en un lugar infernal, como un ser del averno, en ocasiones Vlad Tepes (conocido como el Conde Drácula) también fue vinculado a la figura de un lobo transformado en una temible criatura. De igual manera en España se conocen un sin fin de historias acerca de los hombres lobo, he leído mucho de este tema, y la verdad que en algunos casos es muy complicado bifurcar entre cuentos y realidad, mi familia es de un pueblo de Albacete, y se cuenta que en uno de los pueblos cercanos, las brujas hechizaban a los hombres y con extraños brebajes los hacían enloquecer, echaban espuma por la boca, mordían a los animales, se desgarraban la carne con sus propias manos, quizás esto sea un rastro de lo que antes se conocía como lobishome, algo que muchos aseguraban que se trataba de un hombre mordido por una loba en celo y que terminaban sucumbiendo a la posesión demoniaca, los cuales acababan sus días aullando a la luna en busca de sangre. Sobra decir que no creo en determinadas cosas, tal cual lo son los hombres lobo de manera literal (como nos los pintan en las películas) pero sí creo en los trastornos mentales como es obvio y también en el misterio que guardaban aquellas "brujas" de los pueblos, que nadie sabe cómo, pero todo el mundo les temía.

¿Por qué se demonizó tanto a los lobos?
Algunos autores hablan de una rivalidad ancestral entre el hombre y este animal desde el sedentarismo acontecido en el Neolítico, pero lo cierto es que no distaba demasiado del resto de depredadores que podían suponer un enemigo de naturaleza fuerte y peligrosa para el hombre, la verdadera raíz de este problema surge en el nacimiento del cristianismo.
Numitor rey de Alba Longa, fue destronado por su hermano Amulio, mató a todos sus sobrinos varones y solo dejó con vida a su hija Rea Silvia, a la cual obligó a ser vestal (sacerdotisa consagrada a la diosa del hogar Vesta), contando con la falsa premisa que siendo virgen con voto de castidad no podría tener descendencia, pero cuando Silvia estaba recogiendo agua del río, fue seducida y poseída por Marte, el dios de la guerra había quedado prendado de su agraciada belleza, la joven quedó en cinta y dio a luz más tarde a los gemelos Rómulo y Remo, fundadores de la gloriosa Roma. Amulio consumido por la ira ordenó que los bebés fueran asesinados, pero el hombre que debía cumplir con esa orden no pudo hacerlo, en lugar de acatar lo mandado por el entonces rey los metió en un cesto, Rómulo y Remo quedaron a merced de las aguas del río Tíber, pero el cesto fue a parar hasta una loba que se había acercado a beber, ella los amamantó, trascurrido algún tiempo un pastor los encontró y los crió hasta que fueron adultos y fundaron Roma. De ella, de Luperca, la loba que amamantó a los gemelos, nació en la antigua Roma un culto totémico hacia la figura del lobo, símbolo de los romanos y sello de sus conquistas, por esta razón los cristianos que eran tan perseguidos por los romanos, comenzaron a trasformar la figura del canis lupus en un ser endemoniado que era necesario borrar de la faz de la tierra y al que por supuesto había que temer por encima de cualquier otra cosa, era un esbirro de Satanás, y así lo podemos ver hoy en día representado de cientos de maneras en el patrimonio eclesiástico. El lobo, símbolo de los paganos.


Pero en ocasiones los lobos pagaban injustamente por crímenes que no habían cometido, y lo siguen haciendo (si un perro salvaje ataca un rebaño, no se cobra lo mismo que si no hace un lobo, por lo tanto "siempre es un lobo"), antiguamente muchos crímenes quedaban firmados por los lobos aun sin haberlos cometidos ellos, bastaba con dejar el cadáver en una zona donde se sabía que ellos lo devorarían, se convertían sin saberlo en cómplices del crimen perfecto. Su parte mágica no fue tan difundida, pero igualmente que se cuentan sus leyendas de pánico infundado, también se debe hacer con sus destellos de magia, dicen que el lobo puede conjurar con la luna, tras los aullidos que rompen el silencio sepulcral de las noches estrelladas, se pueden escuchar pequeños sonidos que no son propios de su especie, dicen que son la conjura del lobo. A lo largo de los años, se ha comprobado que estos animales son vistos en las cercanías de los lugares sacralizados, como el espíritu que guarda el camino, llegando a acompañar a peregrinos a lugares santos, lo más curioso de todo es que incluso en sitios ya en ruinas o abandonados, y tratándose de una especie tremendamente territorial, ellos jamás marcan cerca de estos emplazamientos, los lobos continúan mostrando este ancestral comportamiento, sin que nadie llegue a saber porqué lo hacen o qué les conduce a ello. Cuentan que el lobo tiene su propio sistema para comunicarse, un idioma que no todo el mundo entiende, el lenguaje de la noche, la jerga de las montañas, ese argot que solo puede comprender un lobero.

Ermita de San Mauro
Entre los siglos XVI y XIX, los caminos de España eran recorridos por buhoneros nómadas con alma de lobo, aquellos que se autodenominaban conductores de lobos y que los aldeanos conocían como loberos. Se les reconocía por sus ropajes, sus capas exteriores no eran de una tela cualquiera, la piel de un lobo abrigaba su cuerpo, su semblante solía ser serio, impulsivo, agrio, poco afable y en ocasiones hasta huraño, algo que no debe extrañarnos demasiado ya que pasaban hasta 13 años en el bosque sobreviviendo entre las fieras que lo habitaban para formarse como loberos, en soledad, rodeados por las manadas y a merced de los pensamientos enloquecedores que producía el silencio y la rotura del mismo por los aullidos de los siervos de la naturaleza. Tras los años de exilio, buscaba una loba que hubiera dado a luz recientemente, robaba su camada y los lobeznos pasaban a ser una prolongación de él mismo, su tabla de salvación y su medio de vida, en ocasiones era un oficio hereditario. El lobero los criaba como si se tratase de sus propios hijos, se dice que conjuraba con ellos, se hacía el líder de la manada y conseguía que los cachorros no se separaran de él jamás. En edad adulta se convertían en su sombra, fieles y fieros guardianes de su líder, entonces el lobero emprendía su camino, como un siniestro buhonero transitaba los caminos y las encrucijadas de la vieja España, y paraba en cada aldea, era entonces cuando se dirigía a la casa de los pastores, tocaba a la puerta y tras el retumbar estrepitoso del picaporte que segaba el aire, alguien le contestaba "¿Quién va?" a lo que el lobero, inmerso en su trabajo, acompañado por sus lobos, respondía "¿No hay una limosna para este pobre conductor de lobos?", en realidad era sabido por todos que era una manera de extorsionar, si el lobero no gozaba de limosnas o de hospitalidad las fechorías que cometerían sus lobos serían irreparables, por lo que la gente ofrecía cuanto tenía al lobero. En aquella época se tenía verdadero terror a los lobos, tanto que se llegó a ver al lobero como una figura salvadora, a la que los aldeanos ofrecían comida y dinero a cambio de que protegiera sus moradas de la presencia de estos animales, hay un cruce de caminos cerca de Castro Caldelas (Galicia) en la que construyeron una ermita en el nombre de San Mauro, para protegerse de los lobos mediante rezos (después de haber sido abandonada en el siglo XIX, recientemente ha sido rehabilitada). Quizás el miedo al lobero no era otro que la incertidumbre de no saber dónde terminaba el hombre y dónde empezaba la bestia. Pero lo cierto es que a sus espaldas, el lobero venía precedido por una cadenas de hechos con eslabones encajados entre sangrientos acontecimientos, cuentan que una vez un lobero llamó a la puerta de un ganadero, Francisco Rubio, abrió su esposa que mal humorada despachó pronto al conductor de lobos, el hombre no tardó en mandar sus lobos a por el ganado de este matrimonio, sumergidos entre montones de reses (habían varios ganaderos juntos) fueron seleccionando solamente las que pertenecían a los que habían despreciado a su padre y líder, dándoles muerte una por una, llegando a matar cuarenta ejemplares, días después el matrimonio amaneció muerto cerca de su casa, habían sido atacados por lobos, los aldeanos no tardaron en relacionar los hechos con el lobero, cosa que nunca pudo probarse (al igual que todo lo maléfico atribuido a los lobos).
Uno de los loberos más famosos, el lobero de cuenca, fue obsequiado con una oveja, la mató con sus propias manos, se quedó con la cabeza, y fue hasta la ladera de una montaña con el resto del animal, allí la partió en ocho trozos y comenzó a emitir en voz alta unas palabras forjadas en lengua desconocida que nadie supo descifrar, era una mezcla de balbuceo y sonidos que hicieron aparecer entre la maleza a ocho lobos, los cuales acudían a la llamada de su amo para comer, comparecían ante el reclamo del lobero. Algunos dicen que para tener este vínculo tan férreo con los canis lupus, era necesario conocer lo que llamaban el padre nuestro del lobo, algo que no ha transcendido hasta nuestros tiempos lamentablemente (no es lo mismo que la plegaria del hombre lobo, cosa que si aparece citada en algunos textos). Él y el resto de loberos fueron acusados por la Inquisición de brujería y pactar con el diablo (solo así se podía conseguir no temer a los lobos según la iglesia), perseguidos, torturados y ridiculizados, ese fue el fin de los loberos (puedes ver aquí uno de los manuscritos de estos procesos de la Inquisición), pero no todos ellos buscaban la extorsión, había loberos con luz, aquellos que simplemente espantaban a otros lobos de comerse los rebaños, que amaban a sus animales y solo ellos sabían lo que era el vínculo con los lobos, en este lado de los loberos podemos situar a Pere Torrent, también conocido como Pere Cufí en su aldea natal, les Encies (Garrotxa), nació en el 1583, trabajaba como porquero y también era músico, un día vio en la cueva de Cogolls una camada de cuatro lobeznos, quedó prendado y se los llevó, cuidando de ellos diariamente, un día pidió al zapatero de su pueblo que le cambiara la suela a sus zapatos, él se negó y entonces Pere le dijo algo que más tarde le costaría la vida, lo amenazó con que uno de sus lobos lo mataría por la ofensa, desgraciadamente el zapatero fue encontrado poco después medio devorado por un lobo, Pere fue acusado y llevado ante el tribunal de la Inquisición después de ser denunciado ante el mismo por su propia tía, Joana Trias. Tras de un sin fin de torturas, confesó que pactaba con el diablo, y que sus lobos eran demonios (después de semejantes torturas, cualquiera confesaría lo que querían oír), aquellos lobos tenían nombres propios: Vermell, Carrua, Gruanya, Grea, Poca-Llàstima, Burdó, Espardenya y Sergent, llevaban ocho años con él. Eran más de los robados inicialmente a la loba, pero también cabe destacar que los loberos siempre eran forasteros, y Pere era de allí, por lo que simplemente amaba a sus lobos, sin más. Dicen que el día que fue ejecutado en la horca (7 de Noviembre de 1619 en Sant Feliu de Pallerds) los aullidos de los lobos enmudecieron al viento con un lamento sin precedentes.
Los loberos fueron perseguidos después de la Real Cédula del 25 de marzo de 1783: «En lo respectivo a los que se llaman Saludadores y los Loberos, mando asimismo sean comprendidos en la clase de los vagos y tratados como tales...».

El tiempo ha pasado, y el reloj de la verdad no ha hecho justicia al asesinato de Pere Cufí ni al de otros tantos enamorados del idioma del conjuro de la luna, el alma de los lobos. Hoy por hoy se les sigue persiguiendo, cazándolos como si no se tratara de seres vivos, solo simples trofeos que colgar del salón de una morgue llamada hogar del cazador. Pero sus leyendas quedarán por siempre entre nosotros mientras exista un solo ser humano con alma de lobero, como lo fue hace no mucho tiempo el gran Félix Rodríguez de la Fuente, un hombre que supo comunicarse con ellos, ser el líder de la manada y comprender sus aullidos leyendo en su mirada cánticos mágicos mecidos por el ancestral influjo de la noche. ¿Qué diría Félix si viera todas esas fotografías de seres sujetando un lobo muerto entre sus manos con una sonrisa? posiblemente, acabaría llamando de noche a la puerta de alguna de esas casas donde el humo sale como lo hacía antaño de sus empedradas chimeneas y diría aquello de "¿No hay una limosna para este pobre conductor de lobos?", por que lobero no es aquel que decían las malas lenguas que los usaba para matar, lobero es aquel que sabe ver la grandeza del lobo, el enigma de sus huellas y el brillo de su especie, lobero es todo aquel al que durante este humilde artículo se le haya erizado en algún momento la piel. Dedico este texto a las almas de todos aquellos lobos que son abatidos diariamente bajo las armas de los que se hacen llamar "loberos" sin conocer ni siquiera el alcance del significado de esa mágica y única palabra.

"Que el lobo viva donde pueda y donde deba, para que en las noches españolas no dejen nunca de escucharse los hermosos aullidos del lobo" Félix Rodríguez de la Fuente.



miércoles, 4 de mayo de 2016

Diez caballos en mitad de las leyendas

Hace unos cincuenta y cinco millones de años en América del Norte, durante el periodo que hoy conocemos como Eoceno, vivió una criatura que fue el origen de los actuales caballos, hablamos del Hyracotherium. Este pequeño animal media tan solo entre 20 y 40 centímetros de altura, con el paso inexorable de la evolución no tardó en triplicar su medida, en este proceso también perdió sus dedos hasta hacerse monodáctilo, el cual más tarde iría evolucionando y endureciéndose hasta convertirse en un casco. El salto evolutivo abarcó varias especies hasta llegar al Merychippus, el cambio en este animal fue más notable ya que al tener unos dientes con coronas bastante más altas, pudo variar su dieta y consumir alimentos algo más duros como es el caso de pequeñas ramas o las hojas más gruesas que antes no podía moler fácilmente. Así llegamos hasta el Pleshippus, el antecesor de lo que hoy conocemos como equinos. Durante el Paleolítico sirvieron de alimento, la presencia de estos animales se puede ligar a seres espirituales provocados por el estado alterado de conciencia en las teorías puramente chamánicas acerca del arte parietal, como es el caso de las pinturas de Lascaux. Durante el Neolítico hubo un descenso de la densidad evidente que había antes de que nuestros antecesores irrumpieran con la caza en el Paleolítico, ya que dicha actividad menguó considerablemente los ejemplares salvajes. Durante la Edad de Bronce se sabe que el uso del caballo fue a un nivel ya de animal domesticado, se han encontrado embocaduras de esa época, pero no está clara del todo la raíz de la domesticación. Quizás habría que enfocar desde un punto de vista concreto lo que entendemos por domesticar, si nos referimos a reunir en espacios reducidos a los animales, llevarlos en manadas o acercarnos a ellos, podríamos estar hablando de una muy temprana domesticación de mano de los recién llegados Homo Sapiens a Europa, aquellos que habitaron el Paleolítico Superior. Oficialmente el caballo comenzó a ser domesticado en Kazajistán, hace 36.000 años.


A partir de entonces los caballos han formado parte de leyendas, hazañas y de la historia, son cientos los nombres de equinos que nos encontramos en los libros, relatos plagados de héroes con cuatro patas que muchas veces juegan un papel francamente importante en las vidas de sus respectivos dueños. He intentado reunir en una lista de diez caballos los nombres propios de aquellos que yo considero los más importantes de la historia universal, pero muchos se han quedado fuera simplemente por no alargar este artículo eternamente, como es el caso de Rocinante (el caballo de Don Quijote de la Mancha) o de Palomo (fiel amigo de Simón Bolivar). Sobra decir que tampoco es posible reunir todas las leyendas en una sola página, como por ejemplo la de los caballos transilvanos o los que formaban las olas en algunos cuentos para ayudar a las sirenas a cautivar marineros.

  • Marengo
    Este maravilloso ejemplar de raza árabe nació en 1793, compartía cuadra con otros 130 congéneres, entre los que se encontraban Vizir y Blanco, dos de los favoritos que su amo, Napoleón Bonaparte. En el año 1799 Napoleón pidió que fuera traído desde la tierra de las pirámides hasta su amada Francia, su nombre le fue otorgado después de la batalla de Marengo en Julio de 1800. Después de ser capturado y vendido a un General, con él vivió hasta los treinta y ocho años. Fue un noble animal, herido hasta en ocho ocasiones, y ganando con creces su reputación ayudando a Bonaparte en gran parte de sus batallas, hoy podemos ver sus restos en el Museo Nacional de la Armada de Sandhurst (hay quien afirma que no se trata de esqueleto del verdadero Marengo).
  • Siete Leguas
    Fiel compañero del revolucionario Mexicano Pancho Villa. Realmente se sabe poco de esta yegua, lo que nos ha llegado es por medio de canciones y poco más. Pero son muchas las fotografías de Pancho junto a este ejemplar. Se dice que su nombre viene del recorrido que el animal podía llegar a realizar en un solo día, Villa estaba prendado de las cualidades de este animal, obediente y capaz de seguir a su dueño hasta el final.
  • Genitor
    Es bien conocida la enorme repercusión que tenían los augurios en el glorioso Imperio Romano, cualquier cosa que vaticinaban podía simbolizar el final de un periodo de calma y el renacer de la guerra, fruto de uno de estos vaticinios nació un profundo lazo entre Genitor y Julio César. El ejemplar nació en los establos del General, pero padecía una patología en sus patas que lo hacían tener varios dedos además de su casco, cosa que lejos de preocupar o causar reticencia en César, lo que hizo fue ser la raíz de una profecía por parte de los augures: el que montara a Genitor dominaría el mundo, ya que esta deformidad era una señal de los dioses. Desde entonces Julio César no se separó de él, construía estatuas en honor a los dioses para que ellos protegieran al caballo en la batalla, tanto es así que fue el que lo acompañó en la famosa Guerra de las Galias. Dicen que le puso el nombre en honor a su propio padre.
Marengo, Siete Leguas, Genitor y Othar
  • Othar
    Es una de las leyendas que más ha recorrido el mundo, Othar era el todo poderoso caballo de Atila, rey de los Hunos.
    Se trataba de un tarpán, ya extintos (podemos ver a estos animales en las representaciones de arte parietal en las cuevas de Lascaux) no se diferenciaban demasiado de los caballos actuales, pero eran más fuertes, su pelo más duro y su forma algo más robusta. La leyenda cuenta que donde Othar pisaba, jamás volvía a crecer la hierba. Se asocian más caballos con la figura de Atila, pero este que nombramos a transcendido persistentemente, cabe recordar que los hunos consideraban a los caballos un ser símbolo de adoración, así como una prolongación del propio ser humano, parte de su ser.
    Pero como lo que nos ha llegado en su mayoría son textos con tintes romanos, no podemos saber a ciencia cierta si aparte del chamanismo y los caballos, tenían deidades vinculadas con los equinos de manera directa. Lo que si sabemos es que no adornaban a sus caballos, era un animal sagrado y de hacer eso supondría una ofensa. 
  • Strategos
    Tesalia fue desde donde Aníbal Barca ordenó que trajeran al que sería el tercero de sus bravos caballos, desde ese instante le acompañaría en todas sus batallas. El cartaginés anhelaba tener en su poder un ejemplar de la talla de Bucéfalo (el caballo de Alejandro Magno) y se encargó de que este fuera de la misma región, pensando que las hazañas de Bucéfalo podrían estar acuñadas de alguna manera innata en su nueva adquisición. Se trataba de un caballo colosal, con un brillante pelo de color ébano, fuerte, muy musculado y extremadamente veloz.
    La presencia de Strategos fue crucial en el camino que Aníbal recorrió en los Alpes. Su nombre significa general en griego, pero también es conocido en algunos relatos como "el caballo de los Alpes".
Strategos, Janto y Balio, Incitatus
  • Janto y Balio
    Cuando se habla de uno, se habla del otro. Inmortales, inseparables, memorables, únicos, eran los aclamados corceles de Aquiles. Una de las versiones apunta que ambos descendían de Céfiro, el dios del viento del oeste y de la harpía Podarge, fue entonces cuando Peleo y Tetis contrajeron matrimonio y Poseidón se los entregó como regalo de bodas, más tarde llegarían a manos de Aquiles, pero otra versión dice que Janto fue un regalo de la diosa Atenea, siendo de esta manera el único caballo del héroe, y Balio tan solo el hombre que se encargaba de los caballos griegos, aunque con el tiempo y tras la cruenta batalla de Troya pudo ser que su nombre cobrara fuerza y se asociara al corcel. Cuentan que fueron los caballos que tiraron del cuerpo de Héctor, príncipe de Troya abatido por Aquiles en combate por vengar la muerte de Patroclo.
  • Incitatus
    Calígula, ese es el nombre del amo de Incitatus, un hermoso caballo hispano de los muchos que se importaban durante ese periodo, su nombre significa Impetuoso en latín. Se trataba de un caballo de carreras, violar la paz de su descanso suponía como castigo la pena de muerte. De todos cuantos caballos pueda nombrar en esta lista sin duda Incitatus fue el más consentido de todos ellos, hasta limites inimaginables. Se decía que Calígula era capaz de cualquier cosa por este animal, su primera caballeriza estaba hecha de mármol y marfil, más tarde pasó a una villa con una veintena de sirvientes solo para su cuidado. Su vestimenta era digna del más grande de los reyes de toda la historia, portaba collares de piedras preciosas, oro, y pernoctaba entre ropajes púrpuras (el tinte más caro, solo podía utilizarlo la familia Imperial). Su alimentación distaba mucho de la de los demás caballos, cualquier manjar de marisco, frutas, copos de oro, o vino eran parte fundamental de la dieta que Calígula le brindaba. Tanto llegó a perder la cabeza este hombre por su caballo, que le hizo contraer matrimonio con Penélope, una mujer de exuberante belleza que yacía con el animal cada noche.
  • Bucéfalo
    Posiblemente uno de los animales que más ha marcado la historia, siempre fiel al gran Alejandro Magno, un ejemplar realmente admirado aún con el largo caminar de los siglos. Su nombre hace referencia a la forma de su cabeza y significa cabeza de buey. Trece talentos fueron los que pagó el rey Filipo II de Macedonia por él, nació en Tesalia, pero el equino gozaba de una terquedad tremenda, nadie era capaz de domarlo o de acercarse a él. Un día Alejandro logró montarlo pero no le fue nada fácil, el animal no cesaba en el empeño de deshacerse de las intenciones que lo aguardaban en la mente del jinete, por lo que las coces aumentaban por segundos, entonces el muchacho hizo que el sol cegara momentáneamente a Bucéfalo y Alejandro pudo subirse en él, su padre quedo completamente asombrado. Otras versiones dan una explicación mucho más fantasiosa y poco real de la doma del animal, el cual durante el resto de su vida solo se dejaría montar por Alejandro Magno. Falleció en el año 326 a.c con treinta años. Si viajas a Pakistán, dicen que junto a Jhelum puedes pasear por la que un día fue la ciudad que fundó Alejandro en su honor, Alejandría Bucéfala.
  • Babieca
    Rodrigo Díaz, el Cid Campeador poseía uno de los caballos más bellos que ha pisado nuestra historia, el nombre hace referencia a un episodio de la infancia de Rodrigo, donde le dan a escoger un caballo y su elección parece que no termina de ser muy acertada por lo que le dicen algo como "¡Babieca escogiste mal!", esta palabra no significa más que tonto o necio, pero ese fue el nombre que le puso al caballo. La verdad que aquí la información es muy confusa, la recibimos de varias fuentes y todas ellas a medio completar a primera vista o con versiones dispersas, algunos cuentan que es un trofeo de guerra después de vencer en Sevilla, y otras fuentes apuntan a que fue comprado por mil linares, el caso es que todas las informaciones coinciden en la bravura de este animal, así como en su porte fuerte y sobrecogedor.
    La tumba de Babieca es toda una leyenda, dicen que después de la muerte de su amo el animal jamás volvió a ser adoptado, quedó sumido en una profunda tristeza que se cobró su vida dos años después, falleciendo a los cuarenta años. Parece ser que todo apunta que Babieca fue enterrado en el Monasterio de San pedro de Cardeña, en el año 1949 el Duque de Alba financió unas excavaciones centrándose principalmente en el terreno que desfila frente a la fachada principal, pero no obtuvieron resultados sobre el paradero del caballo.
  • Pegaso
    Sin él mi vida no habría sido la misma, desde que tengo uso de razón recuerdo una devoción y un amor entrañable por este caballo, blanco, puro, alado, simplemente mágico. Con él en mi mente creaba mil y una historias, las escribía en una libreta que aún conservo. Pegaso inspiró al Islam para la creación de Buraq. Aunque hoy en día se representa a este caballo conducido por Perseo para salvar la vida de Andrómeda, los orígenes de la mitología sitúan su nacimiento en el instante en que Perseo corta la cabeza de Medusa, de esa sangre derramada nace el corcel. Belerofonte si que utilizó un caballo alado para luchar contra la Quimera, por lo que se piensa que fue el que acompañó al héroe y más tarde ocupó un lugar privilegiado entre los dioses, el único de los caballos alados que compartía las delicias del Olimpo con ellos.
Bucéfalo, Babieca y Pegaso

lunes, 7 de abril de 2014

Los animales del circo romano

Roma, morada de uno de los emblemas más grandiosos de la humanidad, en sus entrañas acoge el corazón palpitante de Italia. Roma, madre del Coliseo.
Hasta nuestros días han llegado en forma de textos y mosaicos cientos de historias sobre gladiadores, muchas son las leyendas que cubren de gloria a estos hombres que sucumbieron y sobrevivieron a la crueldad de los juegos.
Pero pocos somos los que reparamos un solo instante en otros seres vivos que cayeron cubiertos de sangre en la arena, entre desesperación, tristeza, dolor y muerte.
A todos ellos dedico hoy este artículo, a unos grandes olvidados de los que muchos desconocen su origen o destino:
Los animales del circo romano.

En el Imperio Romano fue la tumba de miles de animales salvajes. Cuando pensamos en la pelea entre un gladiador y una bestia en el circo nos viene a la mente la soberbia imagen de un tigre o de un león.
Pero lo cierto es que fueron muchas, muchísimas más las especies que se dejaron un alto porcentaje de su linaje entre las paredes del anfiteatro.

Escena de la película Gladiator

Entre los animales más demandados por el sádico público, podemos destacar los hipopótamos, los cuales traían desde Egipto en una odisea de viaje sin fin.
Los romanos importaron tal cantidad de estos animales, que consiguieron extinguir a los hipopótamos del Nilo.
También otro de los aclamados era el rinoceronte, en este caso su procedencia podía tener distintas raíces, los cazaban en África, India y Birmania. Actualmente solo quedan un par de rinocerontes de la India en cautividad

En ocasiones (como el hipopótamo del Nilo) las especies eran exterminadas en poco tiempo a causa de la demanda tan grande por parte del Imperio, pero otras veces su población quedaba tan menguada que igualmente con el paso de los años la especie terminaba por desaparecer como es el caso del león europeo. Otros casos hablan incluso de animales que no hemos llegado ni a saber de su existencia, como el oso africano o los aurochs.

Aurochs

Los animales salvajes eran el mejor presente para los mandatarios romanos, por ello hasta los altos cargos decidían proporcionar animales para los juegos.
No se puede estimar una cifra exacta de cuantos murieron en la arena, sería imposible, pero tenemos algunos datos hoy en día de los emperadores que nos pueden ayudar a entender mejor esta barbarie contra los seres vivos.
La inauguración del Coliseo, fue sellada con unos juegos que organizó Tito, los cuales se cobraron la vida de 4.000 animales domésticos y 5.000 salvajes durante 100 días.
Cómodo en un solo día aniquiló sin piedad desde su palco a 5 hipopótamos, para ello usó el arco y su fina puntería.
El siguiente dato nos revela que Trajano y sus juegos de 122 días hicieron perecer a 10.000 animales.

No solo los utilizaban para pelear con los gladiadores, también servían para derramar su sangre a modo de diversión entre combates.
Uno de los entretenimientos más comunes en este tipo de actos, era usar puerconespines para que los hombres desnudos los atraparan sin utilizar nada más que su propio cuerpo.

Leona al lado de un puercoespín africano

Muchos de vosotros os estaréis preguntando cómo podían transportar estos animales desde otros lugares del mundo hasta Roma.
Es una pregunta que yo misma me hice la primera vez que tuve conocimiento de estos datos, para ello existían cazadores especializados en estos menesteres.
Pero el trayecto que recorrían con los animales era un verdadero infierno. Con cada uno empleaban unos métodos diferentes de caza, con los osos cubrían la entrada de sus cuevas y hacían ruido hasta que salían, con las serpientes simulaban madrigueras con estructuras a modo de saco, con los primates utilizaban cuencos de vino hasta emborracharlos y cogerlos sin más, con los felinos el truco del agujero en el suelo.
Si se precisaba, los cazadores tenían permiso para disponer de los legionarios y de la población para que los animales llegaran a los juegos a tiempo.

Pero lo que todos tenían en común en la recta final de sus vidas, era el recorrido que hacían a bordo de carros tirados por bueyes o barcas improvisadas.
Los ponían en jaulas y emprendían el rumbo, en el caso de animales que no se podían enjaular como los elefantes, se recurría al método de no darles comida, solo agua para mantenerlos con vida, pero poder controlar su estado de animo y su sumisión.

Durante la caza y las paradas que hacían de descanso, las cuales duraban una semana, eran los habitantes del lugar los que debían darles alimentos como tributo.
Pero en muchas ocasiones, la escasez de comida hacía que se usaran a los muertos de los cementerios como comida para las fieras.

Esta es la lista de la mayoría de animales que se usaron en el circo romano:
  • Rinocerontes
  • Hipopótamos
  • Leones
  • Tigres
  • Monos
  • Elefantes
  • Leopardos
  • Hienas 
  • Jirafas
  • Asnos salvajes
  • Caballos
  • Cebras
  • Serpientes
  • Alces
  • Panteras
  • Osos
  • Puercoespines
  • Aurochs


Mosaico de los animales del circo romano

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